Thank you for being late es el título de la última obra del tres veces ganador del Premio Pulitzer, Thomas L. Friedman. El título de su libro expresa una noción de incertidumbre global respecto de la velocidad de los avances tecnológicos y nuestra habilidad para adaptarnos a ellos. Para el autor, el título viene de un momento para detenemos a reflexionar, pensar y revalorar nuevos retos.

Durante la última década, los mercados digitales y el desarrollo de nuevas plataformas multilaterales (educativas, sociales, de búsqueda, para comercio electrónico o especializadas) han presentado un reto global para los reguladores en materia de competencia económica. Los avances tecnológicos en estos mercados disruptivos, así como sus riesgos asociados han demostrado la necesidad de reconciliar conceptos tradicionales y robustecer las políticas de competencia en el mundo.

Para el 2018, empresas como Amazon, Apple, Facebook y Google, que hoy en día operan exclusivamente a través de plataformas, ya habían remplazado a los antiguos líderes (principalmente empresas petroleras, farmacéuticas, automóviles o de telecomunicaciones) dentro del top 10 de compañías globales conforme a capitalización de mercado. En adición a sus extraordinarios beneficios para los consumidores, también las autoridades de competencia han hecho de los mercados digitales la materia de estudio y valoración de los últimos años. 

Los nuevos retos en materia de competencia económica nos conducen a revalorar si la legislación y las políticas actuales son suficientes, o incluso las idóneas, para lidiar tanto con los retos provenientes de dichas plataformas, así como con aspectos relacionados con big data, el uso de algoritmos y el avance de la inteligencia artificial. 

Las autoridades de competencia en México —como el resto del mundo— han reconocido la necesidad y la dificultad de adaptarse a este nuevo paradigma. Dentro de uno de los diversos estudios publicados por la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), se reconoció que la política de competencia local no está exenta de los efectos disruptivos de las nuevas plataformas y se suma al debate global respecto a qué tipo de acciones o estrategias se deben llevar a cabo para lidiar con estos nuevos desafíos. 

En su estudio “Repensar la competencia en la economía digital”, Cofece advirtió que el debate mundial actual nos lleva frente a dos vertientes de pensamiento: 

  • Asumir que los mercados digitales funcionarán de forma eficiente y permitir su libre desarrollo (bajo un principio de mínima intervención), o bien, 
  • Tratarlos como proclives a la falta de competencia y regularlos, incluso antes de identificar efectos o conductas anticompetitivas. 

Debate que ha segmentado en opiniones a los diferentes reguladores en la materia para cuestionar si las herramientas actuales son suficientes para abordar los retos actuales, o bien, si estas herramientas tendrían que reforzarse con el objetivo de proteger los procesos de competencia y a los consumidores. 

La esfera internacional se encuentra en un punto clave en materia de competencia donde es indispensable revalorar la manera en que se debe lidiar con las plataformas multilaterales. La experiencia reciente es prueba de que los conceptos y herramientas utilizados para atender mercados tradicionales deben verse transformados y adecuarlos al inmutable crecimiento de la economía digital. La situación actual es un momento de coyuntura clave para abogados, autoridades, empresas y legisladores que nos obligan a adaptarnos a los nuevos tiempos, fenómenos y conceptos con los que nos estamos enfrentando. 

Omar Guerrero R. es Socio en Hogan Lovells. Martín Michaus F. es Asociado de Hogan Lovells. 

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