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No todos los seguros de vida son iguales (Parte 4 -El Seguro Educativo)

Joan Lanzagorta | Patrimonio
El seguro educativo es un dotal diseñado para garantizar los estudios universitarios de los hijos o nietos. Pero no todos están diseñados de la misma manera.
Recordemos que en el dotal, cuando el asegurado fallece durante la vigencia de la póliza, la suma asegurada se entrega a los beneficiarios y el seguro termina. Algunos educativos funcionan exactamente así.
Pero otros tienen un diseño más completo: si el asegurado fallece, se entrega la suma asegurada en ese momento a los beneficiarios pero además, el ahorro garantizado continúa vigente y se entrega también al vencimiento.
Eso es una diferencia sustancial que no todos los agentes de seguros explican, ya que muchos sólo conocen el producto de la compañía que representan. Es importante saberlo y comparar, para elegir el adecuado a nuestras necesidades.
Los productos que están diseñados de esta manera incluso pueden llegar a pagar la suma contratada hasta en tres momentos distintos sobre la misma póliza: también por invalidez.
Como mencioné en la columna anterior, las coberturas de invalidez total y permanente son sumamente importantes, porque te protegen en caso de que un accidente te impida seguir trabajando en lo que sabes hacer.
Hay dos principales que en mi opinión siempre se deben incluir: BIT y BIPA (aunque los nombres pueden cambiar según la aseguradora).
BIT - Beneficio por Invalidez Total: si quedas con invalidez total y permanente, dejas de pagar primas pero el seguro permanece vigente.
BIPA - Beneficio por Invalidez Permanente Absoluta: si quedas con invalidez total y permanente, la aseguradora te paga la suma asegurada contratada.
Así, en caso de invalidez total y permanente recibes la suma asegurada y además tu seguro continúa vigente con todos sus beneficios, sin más pago de primas.
El seguro educativo no garantiza la educación
El seguro educativo te garantiza que recibirás la suma asegurada contratada en una fecha determinada. Pero no garantiza que ese monto será suficiente para pagar el costo de la educación de tu hijo.
Entender esto también es importante. Aunque la suma asegurada de tu póliza se ajuste con inflación, la realidad es que los costos educativos han subido de una manera más acelerada.
Una carrera completa en una universidad privada de primer nivel en México puede costar hoy entre 1.2 y 1.6 millones de pesos. Si el seguro fue contratado hace varios años, es probable que el monto garantizado ya no alcance para cubrir la totalidad de los estudios.
El ejemplo más claro es con los seguros educativos en dólares. La gente los contrata pensando que el dólar los protege de una devaluación. El problema es que la suma en dólares no se actualiza con la inflación.
En 2007 el costo anual de estudiar en Harvard era de 45,620 dólares. El costo de una carrera completa: 182,480.
Un padre de familia compró ese año un seguro educativo por 185,000 dólares para que su hijo pudiera estudiar ahí. Hoy recibe esa cantidad, garantizada.
El problema es que hoy un año en esa misma institución cuesta 86,900 dólares. El monto que recibe alcanza apenas para pagar poco más de dos años.
Eso no significa que lo engañaron o que no sirva. El seguro garantiza recibir el monto contratado, pero no que esa cantidad alcance para pagar la educación.
De hecho, la suma asegurada, cuando se recibe, se puede usar para cualquier cosa. No necesariamente para la educación. No hay ninguna restricción.
Sin embargo, algunas aseguradoras ofrecen la posibilidad de que la indemnización se entregue a través de un fideicomiso en administración, en el cual sí puedes establecer ciertas reglas para la entrega de los recursos.
Algo que muchos agentes de seguros omiten mencionar es que la suma que te entregan puede estar sujeta a impuestos (si el asegurado no ha cumplido los 60 años). En ese caso, la aseguradora está obligada a retener el 20% sobre el interés real obtenido.
Este interés real se calcula como la diferencia entre la suma que te pagaron (o el valor de rescate) y la suma de las “aportaciones de inversión actualizadas”.
Estas corresponden a la prima que pagaste, menos el costo de las coberturas de fallecimiento e invalidez. Se actualizan con inflación desde el mes en que se pagaron, hasta el día en que cobraste tu seguro.
Un seguro educativo tiene sentido para padres que quieren la certeza de que habrá un monto garantizado disponible para la educación de sus hijos, pase lo que les pase a ellos. Es, como todo dotal, un instrumento de ahorro y protección, no de inversión.
Por eso, no es la única forma de construir un fondo para la educación. Hay otras opciones, como combinar la inversión sistemática con un seguro de vida temporal, que pueden ser más eficientes.

