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Finanzas Personales

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No todos los seguros de vida son iguales (Parte 3- El seguro dotal)

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Joan Lanzagorta | Patrimonio

Joan Lanzagorta

El dotal es un seguro de vida que también genera una reserva. Pero es muy diferente al ordinario de vida que expliqué en la columna anterior.

Este producto tiene una vigencia definida y te da la certeza de que al término del contrato recibirás una suma garantizada pase lo que pase (esto se conoce como “dote”, de ahí el nombre). Si falleces antes, el dinero se lo entregarán, en ese momento, a tus beneficiarios.

Eso significa que la aseguradora tiene que constituir una reserva que crezca siempre, de tal forma que cuando expire la póliza, esa reserva sea igual a la suma que va a tener que pagar por contrato.

La prima que tú pagas tiene que ser suficiente para esto, pero también para pagar el costo del riesgo de fallecimiento, si ocurre antes.

Muchas veces los dotales se contratan para que te entreguen el dinero a la edad de 60 o 65 años y por eso se venden como planes de ahorro para el retiro. Una de las razones es porque para que la “dote” esté exenta de impuestos se tienen que cumplir dos condiciones: que el asegurado tenga al menos 60 años al momento de recibir el pago y que hayan transcurrido al menos cinco años desde la contratación. Si esto no se cumple, el rendimiento obtenido es gravable (Art. 93 Fracc XXI de la LISR).

En la versión estándar del producto, la prima se paga durante todo el plazo contratado. Aunque también existen productos de pagos limitados, que te permiten pagar todo tu plan en un tiempo mucho menor: incluso desde un año, dependiendo de la aseguradora.

Los seguros dotales son instrumentos adecuados para personas que necesitan protección para su familia, pero también quieren tener la garantía de recibir un monto en una fecha determinada, independientemente de lo que suceda en el mundo o en los mercados financieros.

Pero no son productos para crear patrimonio, como muchas veces se venden.

El engaño de las proyecciones con inflación

Esto ocurre no solo en los dotales, sino también en vida pagos limitados, como expliqué en la columna anterior. Es importante entenderlo.

El agente usualmente te hace una proyección con una inflación asumida: por ejemplo 4%. Ellos te muestran las primas que vas a pagar a lo largo de los años, actualizadas con inflación y también la suma asegurada final, actualizada. Ese monto es muchísimo mayor que lo que pagaste.

Como los dos incluyen inflación, parece una comparación justa. Pero hay un truco.

La prima que pagas tiene la inflación aplicada sólo hasta el año que la pagas. La prima de hoy está a pesos de hoy. La del año 2 es la de hoy + un año de inflación. Ambas representan el MISMO poder adquisitivo. La del año 10 es la de hoy + 9 años de inflación, pero también representa el mismo poder adquisitivo.

La suma que vas a recibir al vencimiento, en cambio, tiene la inflación acumulada de todos los años que dura tu seguro. Por eso se ve muchísimo más grande.

Para comparar bien, tendrías que tomar el valor presente de todas esas cantidades. Si lo haces, te darías cuenta de que la suma que vas a recibir, es muy cercana al total que pagaste. Quizá un poco más, aunque en algunos productos, incluso un poco menos.

¿Cómo puedes comprobarlo? Muy sencillo. Pide al agente de seguros que haga la misma proyección pero con cero por ciento de inflación. Así ves todas las cantidades a valor presente, al poder adquisitivo de hoy.

Ahora, esto no necesariamente significa que el producto sea malo, porque durante todo ese tiempo mantuviste protegida a tu familia y recibiste una cantidad garantizada pase lo que pase. La certidumbre tiene un valor real: ese dinero va a estar ahí en la fecha acordada, pase lo que pase.

En este sentido, un dotal, en algunos casos, puede tener sentido dentro de una planeación financiera integral.

Pero es un producto de protección. No es una inversión y no es un producto diseñado para generar patrimonio, aunque se venda como tal. Entender esto es clave.

La importancia de cubrir la invalidez

Algo que no mencioné en la columna anterior pero que es muy importante: los seguros de vida permiten cubrir la invalidez total y permanente, como cobertura adicional.

Mucha gente no se da cuenta de que su principal activo es su propia capacidad de generar ingresos. Si uno tiene un accidente que le quite la capacidad de seguir trabajando, ¿de qué va a vivir?

Hay dos principales que en mi opinión siempre se deben contratar. Hablaré de ellas en la Parte 4, junto con un tipo especial de dotal: el seguro educativo.

Joan Lanzagorta

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia. Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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