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El manejo de tu dinero cuando tu ingreso es variable (Parte 2 de 2)

Joan Lanzagorta | Patrimonio
En la primera parte hablé de cómo las personas con un ingreso variable pueden usar el plan de gastos para manejar mejor sus recursos y tener control de su dinero.
Uno de los aspectos clave de un buen plan de gastos que mucha gente deja de lado es el manejo de los gastos irregulares: aquellos que no ocurren cada mes. Como el impuesto predial, el regreso a clases, las vacaciones o incluso revisiones médicas programadas (por ejemplo el dentista o ginecólogo cada 6 meses). Entre muchos otros. Estos gastos, si no se preparan bien, suelen causar un desequilibrio en las finanzas de las personas y muchas se ven obligadas a pedir prestado para sufragarlos.
Esto es aún más crítico cuando los ingresos son también variables y por eso hay que manejarlos con especial atención.
Cada uno de estos gastos tiene un sobre (categoría) que se va llenando poco a poco, cada mes, de tal manera que cuando se presenten, tengamos el sobre completo y estemos listos para pagarlos sin ningún problema.
La gente que tiene ingresos regulares la tiene más sencilla porque sabe cuánto debe asignar cada mes a esas categorías. A pesar de ello, muchos lo olvidan o simplemente lo posponen para pagar otras cosas.
Cuando los ingresos varían mucho, la cosa se complica porque las personas no pueden fondear lo mismo cada mes, sino a medida que llegan los ingresos. Como uno va pudiendo. El fundamento es el mismo, pero la forma de hacerlo varía, como los ingresos.
Cuando nos hacemos la pregunta del plan de gastos de la que hablamos en la primera parte, lo que hacemos es distribuirlo en las distintas categorías. Le estamos asignando, a cada peso que ganamos, un trabajo.
Eso lo hacemos según nuestras prioridades: primero los gastos necesarios e indispensables, como vivienda (renta o hipoteca si tenemos), servicios básicos como luz, agua, internet y desde luego la comida. Después vienen gastos irregulares y aquellos más discrecionales, como la ropa o el entretenimiento. Todos son importantes, pero unos más que otros.
La idea es tratar de encontrar un balance, con el dinero que llega. En un mes malo el dinero no será suficiente para llenar todos los sobres: habrá que priorizar. En un mes extraordinario sucederá lo contrario y se podrá llenar el equivalente a varios meses de gasto en cada sobre. Cuánto poner en qué y cómo hacerlo, es una decisión personal.
Habrá quienes prefieran “adelantar” varios meses de gastos necesarios y llenar menos los sobres de gasto discrecional. Otros preferirán adelantar gastos irregulares y metas de mayor plazo. Todo se vale. El plan de gastos se adapta a nosotros, no nosotros a él.
Al final la idea se mantiene: los meses de ingresos fuertes deben fondear o subsidiar los meses malos. Ese equilibrio no se consigue el primer día: el plan de gastos es un proceso iterativo, que se afina con la experiencia.
Una de las ventajas más importantes de un buen plan de gastos es su flexibilidad. Porque en la vida, las cosas nunca suceden como uno las planea. Es necesario ajustar sobre la marcha.
Por ejemplo: ¿qué pasa si el recibo de la luz llega más alto de lo que habíamos planeado y en la categoría (sobre) no tenemos lo suficiente para pagarlo?
Simplemente ajustamos el plan. Vemos de qué otras categorías podemos tomar para compensar. Esa es la belleza. Cada decisión financiera se convierte en un ejercicio de prioridades.
Por ejemplo: pagar la luz es más importante que ir a cenar fuera. Entonces abrimos el sobre de restaurantes y tomamos de ahí lo que nos falta. Habrá personas que prefieran quitarle a diversiones o quizá a una meta de mayor plazo como las vacaciones. Todo es posible.
Eso mismo hacemos si se anuncia el concierto de nuestro artista favorito y nos morimos por ir. Vemos cuánto tenemos en las distintas categorías y cómo lo podemos lograr. Habrá veces que se pueda, otras que no, porque el dinero es limitado.
¿Qué hay del fondo para emergencias?
Las personas que tienen ingresos irregulares o variables necesitan, en mi opinión, un fondo de emergencias mayor que aquellos que tienen trabajo estable y que recibirían una indemnización en caso de pérdida de ingresos.
La razón es simple: si hay una mala racha o si pierdes un cliente importante, el impacto es fuerte y recuperar el nivel de ingresos puede tardar bastante tiempo. Necesitas una capa de protección mayor.
Hace dos semanas en mi canal de YouTube (@planeatusfinanzas) publiqué un video llamado Cuánto necesitas en tu fondo para emergencias (y dónde guardarlo) que habla precisamente de esto.

