Estimado lector, cuando usted lea este artículo ya conoceremos al Presidente electo de Estados Unidos (EU) para los siguientes cuatro años. Un Presidente que gozará de este periodo, que será bueno para esa economía. Las bases están sentadas y las malas noticias quedaron atrás.

No se nos puede olvidar que en el 2008 estalló la peor crisis en la historia de ese país y estos últimos años han servido para poner la casa en orden. Tampoco podemos olvidar que hace cuatro años tanto el sector financiero como el asegurador estaban quebrados, las principales fábricas armadoras de vehículos, también, y el de la construcción inició la peor debacle de la que haya memoria.

Si bien este último periodo no ha detonado un crecimiento importante, sí tiene al sector financiero y asegurador sanos. Las armadoras de vehículos se encuentran mejor que hace muchos años; por lo que se refiere a los ramos inmobiliario y de la construcción, lucen con muy buenas perspectivas. Tristemente, ésta es la historia para EU. Desde luego que puede pasar por un gran bache y hay que mencionar las discusiones de déficit fiscal que tendrán lugar en noviembre.

La historia del resto del mundo es contracción e incluso recesión. Prácticamente, se podría afirmar que toda la eurozona, con excepción de Alemania y Francia, tendrá crecimientos negativos.

El resto del mundo

El mundo emergente -que es un bloque de 36 países que antes se conocían como tercermundistas- estará creciendo muy por debajo del promedio de lo que lo venían haciendo.

Muestra de ello es China que crecerá 7.2%, cuando tenía un ritmo de crecimiento por arriba de 11%; Brasil crecerá 1.5%, cuando venía creciendo por encima de 6% promedio en relación con los últimos 10 años.

En el caso de México, la proyección de crecimiento es de 3.7 por ciento. Esto se debe, fundamentalmente, a que EU sólo crecerá 2.1 por ciento.

El efecto de las reformas

Aunque la historia podría ser distinta y tener un desarrollo de 4% en el 2013 en caso de que se apruebe la reforma laboral antes de que termine este año y si se discuten y aprueban las reformas fiscal y energética en la primera mitad del próximo año.

Cabe aclarar que el efecto de estas reformas y cambios estructurales no se darían de manera inmediata pero sí sentaríamos las bases para que, a partir del 2015, se pudiera alcanzar el tan anhelado 6% de crecimiento anual.

México tiene la oportunidad histórica -en manos del Congreso y del Senado- de ir en contra del ciclo económico mundial; mientras muchos están en recesión y decrecen, México se expande.

Ojalá nuestros representantes aprovechen esta fabulosa coyuntura de la gran oportunidad que se presenta.

*El autor es director general de Somoza Finamex