La adquisición de un inmueble de cualquier tipo requiere de muchos preparativos debido a que los fraudes están a la orden del día. Según datos de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios, en el 2016 las estafas en bienes raíces dejaron un daño de 600 millones de pesos, y tuvieron un aumento de 200%; sin embargo, alertó la asociación en su momento, estas cifras podrían ser más altas si se tomara en cuenta a las personas que no denuncian.

Esto nos habla de la importancia de prevenir este tipo de engaños al adquirir o colocar una propiedad, una labor que conlleva ciertas particularidades cuando hablamos de terrenos.

La compraventa de terrenos tiene varios peligros que resultan viejos conocidos en el ámbito inmobiliario, siendo uno de los principales la suplantación de identidad, que se traduce en que una persona se ostente como dueña de una propiedad sin serlo. De ahí que una de las primeras recomendaciones al comprar un terreno sea cerciorarnos de que estamos negociando con quien debemos.

“Hay que verificar que la persona que vende el terreno sea la dueña y tenga un título de propiedad debidamente inscrito en el Registro Público de la Propiedad de la entidad de que se trate”, sugirió José Antonio Manzanero, director del Colegio Nacional del Notariado Mexicano.

Para llevar a cabo esta revisión, es primordial contar con la asesoría de un notario, agregó, ya que esta figura es quien tiene la capacidad de acceder a otros registros para determinar la situación jurídica del terreno, e incluso verificar si el propietario puede poner en venta el bien raíz, ya que si la posee junto a su pareja, por ejemplo, podría carecer de la facultad de ceder propiedad a un tercero, legalmente hablando.

Verificar la identidad del vendedor también ayudará a cerciorarnos de que el terreno no se encuentra en medio de una disputa o un remate bancario, refirió por su parte Leonardo González, analista de Real Estate de Propiedades.com.

Desafortunadamente, la suplantación de identidad no es un riesgo exclusivo de los compradores, dado que los vendedores también corren el peligro de ser defraudados.

“A veces hay urgencia (de parte del comprador) por firmar un contrato, e incluso sorprende a los vendedores diciéndoles que les van a dar un anticipo y necesitan copia de sus identificaciones y documentos para ello”, explicó el directivo del Colegio.

Esto lleva a los vendedores a facilitar este tipo de documentos, los cuales son utilizados por defraudadores para suplantar al vendedor ante acreedores como bancos o sofomes, así como a institutos y organismos de vivienda. “Por eso exhortamos a que los notarios trabajen con documentos originales, nunca con copias, porque así se originan documentos apócrifos”, agregó José Antonio Manzanero.

De forma excepcional, agregó el especialista, hay inmuebles que tienen un uso de agua, o que tienen la obligación de estar conectados a la red de agua, lo cual debe tener a consideración.

De ahí que el especialista del Colegio consideró que no hay escenarios en donde se deban dar anticipos sin antes corroborar esta información.

“No se deben dar adelantos ni depósitos; sé que la práctica inmobiliaria así lo manifiesta, pero esto hay que hacerlo dando y dando: vamos con el notario, quien prepara todos los elementos documentales necesarios para firmar una escritura, y ahí pagamos la totalidad del precio, que en ese momento se entregue la posesión física del inmueble”, enfatizó.

PRECAUCIONES MÁS ALLÁ DE LOS FRAUDES

Además de los fraudes en suplantación de identidad y falsificación de documentos, hay otros rubros que un comprador debe tomar en cuenta al comprar un terreno. Para Leonardo González, hay tres prioridades en la adquisición de estos bienes.

La primera es el uso que tiene pensado para el terreno, dado que si quiere poner un negocio o hacer un desarrollo habitacional, la zona podría no tener permitidas este tipo de obras; además, se debe tomar en cuenta la viabilidad de inversión a partir del terreno, es decir, las características del entorno y el potencial de plusvalía de la zona.

Además, es necesario revisar el plazo de inversión que se tiene contemplado para el proyecto que se tenga contemplado.

juan.tolentino@eleconomista.mx