En México, como en otras partes del mundo, existe un círculo vicioso a la hora de solicitar un crédito: se requiere de historial crediticio para acceder a un préstamo, pero para hacerse de un score de este tipo, es necesario haber tenido créditos.

De los mexicanos a quienes se les negó un crédito, 13.2% fue por falta de historial crediticio, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2015, alrededor de 1.5 millones de personas.

Sin embargo, las tecnologías financieras (o fintech) buscan remediar esta problemática al ofrecer la posibilidad de que con el pago de su recibo de agua o luz pueda comprobarle al banco qué tan buen pagador es.

Este segmento, llamado puntaje alternativo, se define como la implementación y uso de algoritmos o sistemas de calificación crediticia construidos con fuentes alternativas de información, sin necesidad de emplear los burós de crédito tradicionales y es el más pequeño dentro de las fintech en América Latina, ya que ocupa apenas 1% dentro del mercado, con apenas siete firmas que se dedican a ello, según el informe Fintech: Innovaciones que no sabías que eran de América Latina y el Caribe , del Banco Interamericano de Desarrollo y Finnovista.

Es decir, en vez de basarse en los créditos que ha pedido una persona para definir qué tan buena pagadora es, utilizan otros criterios como su cumplimiento en el pago de servicios básicos como el agua, la luz, el teléfono, Internet, etcétera.

Una de éstas es la plataforma chilena Destácame, cuya incursión a México busca ser una alternativa complementaria a las sociedades de información crediticia (como Buró de Crédito o Círculo de Crédito), para que la gente que no ha tenido créditos pueda acceder a financiamientos pequeños, como tarjetas de crédito, financiamientos educativos, automotrices y de salud, entre otros.

En Estados Unidos ya se está usando mucho la información alternativa para gente sobre quien hay muy poca información y eso no les permite acceder a créditos. Dentro de esta información alternativa que se está mostrando llama la atención que la correlación entre quienes pagan bien sus recibos de servicios básicos como el agua o la luz y quienes pagan a tiempo sus préstamos es altísima, es una medida muy buena de la responsabilidad de las personas , explicó a El Economista Nerea Arcarazo, directora general de Destácame en México.

Para que una entidad financiera pueda revisar el puntaje crediticio de la persona en esta plataforma, debe haber una previa autorización. Así, el banco puede revisar el score, medido a partir de un algoritmo que toma en cuenta los últimos 12 pagos del recibo de luz de la persona, y con el puntaje que puede ser entre cero y 100, decidirá si darle un crédito a alguien.

Cada institución tiene varias filtros, entonces una institución puede pedir clientes con ingresos mínimos de tanto o que no tengan un mal registro en Buró de Crédito, entonces las personas sólo podrán ver las instituciones a las cuales pueden calificar. Entre éstas actualmente está BBVA Bancomer y firmas como Kueski, Kubo Financiero, Credilikeme y Crédito Real , explicó Arcarazo.

Garantía... Pero no para créditos robustos

Si bien las plataformas de puntaje alternativo pueden servir para acceder a créditos modestos, aún están lejos de fungir como una garantía para préstamos del tipo hipotecario, por ejemplo.

No obstante, la directora de Destácame dijo que la idea es seguir subiendo a ese tipo de créditos conforme las instituciones vayan viendo qué tan buena garantía suponen las fintech de este segmento.

Por ello es que las plataformas de puntaje alternativo deben verse como un servicio complementario a las sociedades de información crediticia, puntualizó Arcarazo.

También depende del tamaño del crédito, porque si alguien pide un préstamo de 1 millón de dólares, puedo asegurar que el puntaje de Destácame no añadirá nada de valor porque esa persona probablemente ya tiene un amplio registró en Buró, por lo que el banco tendrá muchísima información sobre él , detalló.

Finalmente, respecto al negocio para Destácame, Arcarazo dijo que sus ganancias provienen de ayudarle a los bancos en dos formas: bajando el riesgo de dar préstamo a personas sin garantías y bajando el costo de adquirir nuevos usuarios y otorgar préstamos pequeños.

juan.tolentino@eleconomista.mx