Este fin de semana se conmemoran tres años del terremoto del 19 de septiembre del 2017, que tuvo una intensidad de 7.1 grados Richter con epicentro en los límites de los estados de Puebla y Morelos.

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, los daños reportados dejaron 186,526 viviendas afectadas que sufrieron daños estructurales, por lo que tuvieron que ser intervenidas total o parcialmente para ser nuevamente habitables.

A esto se suma que cerca de 95.5% de los hogares no cuenta con un seguro para hogar, según datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).

Aunque existen diferentes pólizas que garantizan la protección de la vivienda en caso de algún fenómeno natural como sismos, inundaciones, incendios o erupciones volcánicas, cada institución toma en cuenta distintos rubros para determinar el costo de sus primas, así como algunas aseguradoras solicitan un coaseguro para zonas que supongan un mayor riesgo, así como mayores deducibles en daños parciales o totales, principalmente en cuestión de terremotos.

Para lograr que más mexicanos protejan su patrimonio, en el mercado existe la primera póliza paramétrica especializada en sismos, con la cual no se requiere una evaluación de la vivienda y dependiendo de la magnitud del siniestro se determinan la indemnización a pagar.

Darío Luna, cofundador y director general de la insurtech Super.mx, explicó que con esta póliza no se verifican las condiciones estructurales de la vivienda, el asegurado solamente debe proporcionar los datos de su inmueble, verificar si se encuentra en las zonas de cobertura y con eso se brinda un estimado de la póliza para asegurar el inmueble.

“Existen pólizas de seguro que tienen algunas condiciones, deducibles o coaseguros. En este producto, nosotros no tenemos ninguna exclusión o deducible. Si la intensidad (del temblor) que se calcula rebasa lo que está en la póliza, los asegurados reciben un pago en menos de 30 días para cubrir los gastos que hayan tenido”, puntualizó.

Para determinar lo anterior,  Dario Luna precisó que para cuantificar el daño de una vivienda después de un sismo y sin la necesidad de solicitar un ajustador o valuador, trabajan con un algoritmo desarrollado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que calcula el daño en la vivienda basándose en las condiciones del suelo de cada una de las 2,500 zonas de cobertura que se tienen en la ciudad, y en función de esas condiciones y de las características de la vivienda, se da un precio estimado de la póliza, así como de la indemnización.

“Evidentemente, las viviendas que estén en las zonas de más riesgo tendrán las pólizas más caras, pero si están en una zona donde el suelo es medianamente duro podría haber una reducción en la póliza”, afirmó.

El director de Super.mx indicó que, al ser un trámite digital, los asegurados obtienen un precio estimado inmediato de su póliza, además de agilizar el proceso y no esperar a que una aseguradora se tarde en cotizar.

De temblores a terremotos

Darío Luna detalló que el asegurado no tiene un límite para cubrir los diferentes siniestros que suceden, puede cobrar las veces que sean necesarias, siempre y cuando no rebase la suma asegurada máxima que es de 500,000 pesos.

Para la reclamación de la póliza, el asegurado necesita conocer la intensidad del sismo, y si ésta entra dentro de los criterios considerados como afectaciones, recibirá el pago en menos de 30 días sin necesidad de que haya una evaluación de los daños.

El afectado puede decidir en qué lo gasta, además de que no se requiere comprobar estos gastos, por lo que lo puede solicitar en varios eventos de magnitud moderada o bien, uno de considerado como elevado.

“Nosotros sabemos que hay terremotos que no son tan fuertes y en lugar de cobrar toda la póliza en un siniestro, lo pueden cobrar en varios terremotos medianos o en uno muy grande”, explicó.

montserrat.galvan@eleconomista.mx