Estimado inversionista: hoy por hoy, tanto usted como yo, analizamos y desmembramos la información con la que por todos lados nos bombardean con respecto a la volatilidad en los mercados, sus causas y consecuencias. Prestamos mucha atención a lo siguiente:

  • El tipo de cambio del peso frente al dólar.
  • El precio del petróleo.
  • El crecimiento acotado (o decrecimiento) en los países emergentes.
  • El incremento de tasas en Estados Unidos.
  • Brasil y su corrupción.
  • La baja inflación en México.

Si bien todo lo anterior está conectado para que usted tome las mejores decisiones en sus inversiones, creo que es momento de poner más foco a un mercado en específico: Europa, una zona económica que hasta hoy ha presentado una crisis severa por el contagio de la crisis hipotecaria de Estados Unidos del 2007-2008 y que no debe tardar en recuperarse.

Como es usual decir, nadie puede predecir el futuro, pero también es cierto que existen tendencias y situaciones que suelen repetirse en la historia de la economía. Es por esto que lo invito a recordar en las próximas líneas lo que sucedió en Estados Unidos y darle mayor certeza a lo que se espera de Europa.

Una simple pregunta: ¿qué hizo Estados Unidos en los últimos años para recuperarse después de haber sufrido su peor crisis desde el crack del 29?

Para responder, permítame hacer una analogía de un doctor con su paciente.

Cuando una persona es atropellada por un autobús y sobrevive, aparte de tener mucha suerte, es gracias a los cuidados de un doctor con experiencia en traumatismos severos; pues bien, a Estados Unidos lo atropelló un autobús y su doctor es la Reserva Federal (Fed), su banco central.

Desde el comienzo de la crisis hipotecaria, la Fed, siguiendo la analogía, recetó una medicina, la llamada expansión cuantitativa o quantitative easing (QE, por su sigla en inglés), para apoyar a su paciente, recomprando hasta 85,000 millones de dólares mensuales en bonos gubernamentales, dándole liquidez y solvencia al mercado. Aunado a esto, se hizo un ajuste a la baja en tasas nunca pensada de un rango entre 0 y 0.25%, la cual continúa hasta estos momentos.

Cuando la Fed decide que el paciente ya no necesita sus medicinas, que ya puede empezar a correr solo y anuncia al mundo que ya no lo apoyará recomprando estos bonos, es porque la economía, el desempleo y la Bolsa ya se habían estabilizado.

Pero entonces, ¿por qué pensar hoy en Europa? Desde enero del 2015, este mercado desarrollado ha tomado la decisión de llevar a cabo su propio QE, tal vez para algunos una decisión tardía (casi siete años después que Estados Unidos), pero que sin duda lo pondrá de nuevo en boga.

¿Por qué esperar? Acuda hoy mismo con su banquero para informarse acerca de cómo invertir en Europa. Existen muchas formas sin tener que salir de México.

Recuerde que más vale tarde que nunca, porque este nuevo paciente por fin le está haciendo caso al doctor.

El autor es especialista de Inversiones y Mercados - Banca Patrimonial y Privada de BBVA.