Uno de los propósitos que se plantean en los primeros meses del año es ahorrar, ya sea para salir de vacaciones, comprar una casa o simplemente contar con un respaldo económico en caso de que se presente una emergencia familiar.

Destinar parte de nuestros ingresos a este tipo de objetivos es algo válido; sin embargo, a veces se deja de lado a la salud.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares del Inegi, en el 2016 las familias mexicanas destinaron más dinero a la compra de tabaco (35.2%) que al cuidado de su salud (2.7 por ciento).

Ante este tipo de datos vale la pena saber que sí es posible prevenir y al mismo tiempo cuidar sus finanzas, solamente es necesario realizar un check up básico.

El check up consiste en una serie de estudios que sirven para detectar la presencia de ciertas enfermedades, el cual se considera una forma simple de evitar un gasto mayor relacionado con la curación de los padecimientos que no se conocieron a tiempo.

Se trata de una inversión menor que le ayuda a detectar a tiempo la aparición de una enfermedad, es un gasto en el presente que significa un ahorro para su futuro.

Antes de elegir el que mejor se adapte a su bolsillo, es necesario que primero visite a un médico, quien hará una exploración clínica y un interrogatorio completo de antecedentes familiares, ello con la finalidad de obtener 98% de un diagnóstico preventivo.

Con estos chequeos se previenen enfermedades y se evitan gastos que a futuro pueden ser mayores. Según el informe “Pequeños pasos para transformar al sistema de salud”, del Instituto Mexicano para la Competitividad, las familias mexicanas tendrían que invertir fuertes sumas de dinero para combatir diferentes enfermedades:

  • Cáncer de mama: 245,000 pesos
  • Leucemia: 875,000 pesos
  • Hepatitis viral: 470,000 pesos
  • Enfermedades del corazón: de 194,000 a 347,000 pesos
  • Diabetes e hipertensión: de 76,000 a 131,000 pesos

Con los chequeos médicos se previene la aparición de las enfermedades crónico-degenerativas que tienen mayor incidencia en la población mexicana, es decir, diabetes, obesidad, dislipidemia (padecimiento que suma diabetes y obesidad), hipertensión y diferentes tipos de cáncer.

“La prevención es una forma importante de ahorro, la detección temprana de algún riesgo de salud puede evitar enfermedades que requieran una inversión económica muy elevada para su tratamiento, temporal o de por vida”, explicó Rosa María Ortiz de Campo, directora general de Médica Móvil.

Señaló que los antecedentes clínicos son parte del mismo expediente que se integra con el resto de los estudios que se realizan, porque éstos sirven para determinar el tipo de check up que necesita el usuario.

La especialista indicó que un chequeo básico debe incluir estudios de somatometría (toma de peso, talla, signos vitales, cálculo del porcentaje de grasa corporal y edad metabólica), así como pruebas de laboratorio que encuentran alteraciones. Por ejemplo, una biometría hemática puede detectar si existe un cuadro de anemia.

Detalló que el costo de un check up depende de las pruebas que incluya, pero hay opciones económicas a partir de 100 pesos, hasta planes más costosos que alcanzan 3,800 pesos.

Para descartar que alguna de las enfermedades anteriores pudiera afectarle en un futuro, el check up que elija también debería incluir estudios de imagen, “los cuales muestran alteraciones estructurales como malformaciones, que de detectarse a tiempo pueden ser tratadas rápidamente”, expuso Ortiz de Campo.

Agregó que hay estudios más avanzados y específicos que se llegan a incluir en los check up, pueden ser ultrasonidos, tomografías, resonancias magnéticas, densitometrías óseas y pruebas de esfuerzo. Con este tipo de pruebas los costos de los chequeos llegan a elevarse considerablemente.

La vocera de Médica Móvil indicó que el proceso para realizar un check up es generalmente sencillo, “uno básico puede tomar tan sólo 20 minutos y uno muy completo cerca de ocho horas”.

Jesús Luján, médico del Hospital Bité Médica, refirió que los estudios incluidos en un check up van dirigidos a ese 2 o 3% de padecimientos que se pudieran tener y que en la exploración física no se llegan a determinar.

“Cuando se realizó el check up y no se encontró ninguna patología o tendencia genética que requiera una supervisión inmediata, se puede hacer cada medio año o incluso cada año si la persona cuenta con un buen estado de salud”, añadió el especialista.

Se recomienda que esta inversión la realice una o dos veces al año, pues según detalló el médico Luján, “las células del cuerpo tienen un periodo de seis meses a un año para evolucionar a una enfermedad”.