Cuando la mamá de Verónica enfermó, las finanzas familiares también quedaron sobre la lona. Y es que con los gastos de hospitalización, honorarios médicos, medicinas y reinscripciones de dos niños (uno en primaria y otro en secundaria) no hay cartera que le aguante el ritmo.

Verónica forma parte de la llamada generación sándwich. Así es como Carol Abaya, una especialista estadounidense en cuidados para adultos mayores, bautizó a este grupo de personas que asume el cuidado (y los gastos) de sus padres y sus hijos de manera simultánea.

No hay una edad específica para convertirse en generación sándwich, sólo es necesario cumplir con la condición de tener dependientes económicos de otras generaciones.

Sin embargo, especialistas de Finanzas Prácticas, el programa de educación financiera de Visa, indican que las personas de 40 a 60 años se encuentran más expuestas a esta situación.

Es frecuente encontrar en la actualidad personas entre 40 y 60 años que se encuentran atrapadas en este sándwich generacional, tratando de mantener una familia y cuidar a sus seres queridos de edad avanzada, lo cual las somete a una presión económica importante , exponen.

UN PROBLEMA FRECUENTE

Y ésta no es una situación poco usual. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), de cada 100 hogares en México, 27 están integrados por al menos una persona de 60 años o más.

A esto se le suma que, aproximadamente, tres de cada 10 adultos mayores no cuentan con seguridad social, es decir, no reciben pensión ni atención médica gratuita, por lo que los hijos deben asumir todos los gastos de manutención, atención médica y medicamentos de sus padres.

CADENA DE RESPONSABILIDADES

Formar parte de la generación sándwich pone en riesgo las finanzas familiares y su propio ahorro para el retiro. Esto incrementa la probabilidad de que usted, a su vez, se convierta en dependiente económico de sus hijos cuando llegue a la edad de la jubilación.

Según los resultados de la encuesta Ahorro y Futuro, elaborada por la Asociación Mexicana de Afores, de 2,000 trabajadores encuestados, la mitad consideró que, al momento de su retiro, sus hijos verán por ellos.

EL PRIMER PASO: PRESUPUESTAR

Lo primero que hay que hacer cuando la persona se ve en esta situación es un presupuesto en el que se determine: 1) cuánto gana, 2) cuáles son sus gastos prioritarios (comida, vivienda, luz, agua, gas) y 3) cuáles son sus gastos secundarios (salidas a restaurantes, diversión).

Así usted podrá realizar recortes a los gastos no indispensables, con el propósito de generar excedentes. Estos excedentes son su capacidad de ahorro, explicó Abraham Isaac Vergara Contreras, académico del departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana.

Ese dinero se usa para conformar un ahorro que se utilizaría para urgencias médicas, para la escuela de los hijos o para conformar su propio ahorro para el retiro (adicional al ahorro obligatorio que realizan las personas que cotizan al IMSS o al ISSSTE) , dijo el especialista, quien se encuentra en una situación financiera similar.

A veces consideramos el ahorro como una carga porque no lo necesitamos en ese momento, pero cuando lo necesitas es cuando dices ‘gracias’ por haberlo tenido , relató a propósito de una experiencia propia.

¿DEBEMOS AHORRAR LO QUE NOS SOBRA?

Una vez que usted ha generado excedentes, el ahorro es un concepto que, sin ser un gasto, debe de incluirse en el rubro de de los gastos fijos, afirmó Eduardo López Chávez, profesor de la Escuela de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Panamericana.

Si las personas se esperan a ahorrar lo que les sobra, nunca van a hacerlo. Uno siempre le encuentra un destino a ese dinero distinto al ahorro , advirtió.

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