La verdad se robustece con la investigación y la dilación; la falsedad, con el apresuramiento y la incertidumbre.

Tácito, historiador y político romano.

El comportamiento de ahorro de las familias es un fenómeno que hoy la ciencia económica busca explicar desde muy diversos enfoques, en muchos casos confluyentes.

Se trata de un fenómeno multifactorial que la evidencia empírica muestra, no puede ser explicado únicamente a partir de los factores que tradicionalmente pretendían explicarlo, datos como el nivel de ingreso de las familias, o los niveles de la tasa de interés imperante en el mercado.

En las últimas décadas, particularmente, distintos estudios muestran que existe una influencia de factores lo mismo sociodemográficos y económicos, que relacionados con el comportamiento de cada individuo y de los factores que inciden, no siempre de forma racional, en su toma de decisiones.

En el estudio (Ir)rational households’ saving behavior? An empirical investigation , los investigadores Kapounek, Korab y Deltuvaite, se centraron específicamente en entender el comportamiento del ahorro de familias en países europeos, a partir de una serie de factores diferentes, específicamente para entender tanto los patrones de ahorro de las familias, como la orientación de los instrumentos de inversión a que canalizar su ahorro, incluso en monedas distintas a las de sus propios países.

La investigación presenta, entre otros, tres factores que, de acuerdo con un nuevo modelo de derivado de la teoría de ciclo de vida, hoy afectan la naturaleza del ahorro de los hogares: el primero, relacionado con la percepción del horizonte de ahorro; el segundo, relativo a la capacidad en los hogares de ejercer ciertos mecanismos que controlen el gasto y, tercero, la percepción de la facilidad con que en los hogares se cree que se puede controlar el gasto.

A partir de estos factores, se concluye que un elemento que incide en los tres es el sentimiento de certidumbre y confianza que muestran las familias en diferentes momentos del ciclo económico de un país.

Dado que uno de los factores señalados como relevantes para el comportamiento de ahorro se refiere al horizonte de tiempo, como marco de referencia para planear el futuro de las familias, la percepción de desconfianza institucional y consecuentemente acerca del futuro del país genera una expectativa negativa que afecta los patrones de ahorro.

El estudio demuestra que los actores percibidos como tradicionales para determinar el nivel de ahorro como la inflación o el rendimiento neto de las inversiones tienen efectos menores sobre el comportamiento práctico de ahorro de las familias.

Asimismo, encontró que existe un nivel de correlación entre la propensión de ahorro y el nivel de déficit en la cuenta corriente del país; pero más que por el dato en sí, por la percepción que la población tiene de que las condiciones asociadas al crecimiento de ese déficit generan elevados niveles de desconfianza en el futuro, afectando las decisiones que se sitúan en el largo plazo, como las de ahorro.

El tema es relevante para economías como la mexicana, porque las tasas de ahorro de las familias son muy inferiores a las que se requieren, tanto para fortalecer el crecimiento nacional y como para de manera individual, apoyar la estabilidad financiera de las familias.

En entornos como los que actualmente vivimos, en que la incertidumbre aumenta y en algunos momentos incluso pareciera aumentar la certidumbre respecto de un futuro negativo, pueden presentarse disminuciones en la propensión de ahorro, con afectaciones de corto y largo plazo tanto para las familias como para el crecimiento económico del país.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y director general de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo. Síguelo en Twitter:

@martinezsolares