Las últimas declaraciones del presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Ben Bernanke, en torno de que la economía de Estados Unidos está creciendo a un buen ritmo, pero aún lejos del paso que quisieran, hablan de la preocupación latente de que una desaceleración o recesión pudiera volver a tocar a su puerta. La generación de empleo que requiere Estados Unidos para que verdaderamente baje la tasa de desempleados y así poder hablar de una economía que se desarrolla de manera sólida, implicaría que creciera 3.5% anualmente y que se mantuviera siempre por arriba de 300,000 plazas al mes.

Es cierto que la probabilidad de crecer este año a 2.8% y de crear más de 200,000 empleos al mes es alta y es un dato positivo, pero si tomamos en cuenta la gran crisis y depresión de la que vienen del 2008 y el 2009 -insistió- continúa siendo insuficiente.

A muchos nos sorprendió que el Presidente de la Fed volviera a hablar de más estímulos por parte de la banca central, después del Quantitative Easing 1 y 2 (QE1 y QE2), ya que pensaríamos que no habría un QE3 (recordemos que los QE no son otra cosa más que expansión monetaria, impresión de billetes y recompra o intercambio de bonos para dotar de mayor liquidez al mercado y, con ello, buscar reactivar la economía).

A muchos preocupa que tanta impresión de billete, en algún momento, repercuta en la inflación. Cabe mencionar que esta incertidumbre está bien fundamentada. Basado en estos comentarios es muy probable que veamos un QE3, el cual -a diferencia de los otros dos- no será para recomprar bonos del Tesoro, más bien el enfoque irá hacia los bonos hipotecarios; es decir, será para adquirir bonos que respaldan hipotecas, apoyar a ese sector en la parte financiera y, de nuevo, convertir deuda de largo plazo en liquidez inmediata.

¿Cómo repercute esto ?en nuestro bolsillo?

En el corto y mediano plazo estas medidas son buenas para los mercados financieros porque, una vez más, le dan certidumbre a los mismos y al dotarlos de liquidez el apetito por activos con un poquito más de riesgo se incrementa; además al darle certidumbre a nuestro vecino país del norte, las posibilidades de que crezca a un mejor ritmo son mayores, consecuentemente, México -al estar tan ligado a esa economía- también se desarrollaría más. El QE2 termina en junio, por lo que es probable que en los siguientes días conozcamos con seguridad si el QE3 será un hecho, así como la fecha en que empezaría.

De darse esta última fase de expansión monetaria, pienso que los portafolios de inversión se verían altamente beneficiados, ya que la certeza de los mismos y el rally alcista de las bolsas continuaría. Desde mi perspectiva, debemos seguir invertidos tanto en renta fija como en renta variable debido a que el 2012, hasta ahora y de continuar esta tendencia, ha sido mejor de lo que muchos vaticinábamos al comienzo de este año.

*Director general de Somoza Finamex.

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