Los delincuentes siempre encuentran cualquier oportunidad para obtener información personal y financiera de los usuarios, incluso si ésta se presenta en el bote de la basura.

En ocasiones, tirar a la basura documentos como estados de cuenta, facturas o tickets parece algo normal al pensar que se trata de desechos y que tirarlos al bote es suficiente; aunque parece una acción inofensiva, en realidad implica un enorme riesgo ya que desechar de manera incorrecta esta información puede ser la puerta de entrada de los criminales para sustraer datos sensibles y cometer delitos como robos de identidad o atracos.

Este delito se conoce como trashing y consiste en que los delincuentes obtienen información privada como estados de cuenta, copias de identificaciones oficiales, recibos, documentos, directorios e incluso contraseñas que el usuario ha enviado a la basura o a la papelera de reciclaje de su equipo. Existe tanto de manera física como digital.

Entidades como el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) y la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) alertan a los usuarios para que tengan cuidado al momento de tirar sus documentos, ya que los delincuentes utilizan diferentes técnicas para recabar estos datos.

Lo ideal es tener una cultura de la prevención en casa y saber destruir estos archivos para no correr riesgos, de esta manera se garantiza de mejor forma la seguridad y patrimonio de las personas”.

Ernesto Piedras, director general de The CIU.

La información que pueden robar no sólo se limita a nombre, teléfono o domicilio, también buscan fotografías, huellas dactilares, números de licencia y de seguridad social, información médica; y en el terreno de lo digital nombres de usuario y contraseñas.

Adicionalmente, también sustraen información almacenada en dispositivos físicos usados para guardar o transportar información como pueden ser discos duros, dispositivos USB o discos compactos.

De acuerdo con el INAI, de manera física los delincuentes pueden aplicar procedimientos artesanales como recolectar documentos rotos, buscar las piezas y juntarlas con cinta adhesiva.

Mientras que de manera digital, los hackers usan un software especializado que se dedica a buscar archivos o datos tanto en el historial de navegación o en los archivos que almacenan las cookies (archivos de datos creados y enviados por un sitio web y almacenados en el navegador del usuario) que revisan los usuarios ya sea en computadoras, celulares u otros dispositivos como tabletas.

¿Cómo evitarlo?

Ya sea de manera física o digital, lo mejor es borrar y destruir información para proteger sus datos. Para evitar el trashing físico, el INAI sugiere usar una trituradora para eliminarlos por completo, aunque también se pueden quemar para reducirlos a cenizas o bien usar agua o alcohol.

Mientras que para prevenir el trashing a través de medios digitales, la institución recomendó contar con antivirus para evitar cualquier hackeo, no compartir información personal a través de medios digitales o de llamadas telefónicas, así como proteger las contraseñas para que no sean vistas por terceros.

A su vez la Condusef agregó que lo mejor es vigilar el buzón para tomar los estados de cuenta o cartas en cuanto lleguen y no dejarlos a la vista. En el caso de los tickets, recibos o facturas, sugirió revisar previamente si tienen información sensible como el número de tarjetas o algún otro dato para tacharlo con un plumón negro indeleble, de igual forma es mejor destruirlos en pedacitos y tirarlos preferentemente en casa.

De igual forma, la dependencia sugirió recibir estados de cuenta de manera electrónica no sólo de instituciones bancarias, también de otras entidades como afores o aseguradoras; ya que además de proteger de cualquier delito resulta benéfico para el medio ambiente.

El director de The CIU indicó que al implementar estas técnicas para eliminar correctamente un documento, no sólo se resguarda los datos personales o financieros, es una forma de proteger el patrimonio, además de que se tiene una mayor seguridad al no dejar nada a la vista de los delincuentes.

montserrat.galvan@eleconomista.mx