La economía del sur-sureste, prioridad del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, se ubica en fase recesiva, única región del país en dicha situación.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) de esta región disminuyó 2.0% a tasa anual desestacionalizada en el segundo trimestre del 2019, que significó hilar dos caídas, 0.8% en los primeros tres meses del año en curso.

Es importante mencionar que durante todo el 2018 el sur-sureste presentó crecimientos (promedio de 1.2%), mientras que entre la segunda mitad del 2016 y completo el 2017, se registraron descensos en su actividad económica.

Por estado, la contracción del ITAEE en el sur-sureste se explica por las variaciones negativas en Chiapas, de 2.6% en el periodo abril-junio (tres trimestres con decrecimientos); Oaxaca, con 2.6% (dos trimestres); Campeche, con 2.6% (tres trimestres); Guerrero, 1.1% (la primera en dos años y medio), y Tabasco, con 10.6% (el desplome más pronunciado en todo el territorio nacional, así como tres año y medio en números rojos). Yucatán, Quintana Roo y Veracruz no superaron aumentos de 0.5 por ciento.

Sobresale el comportamiento de Campeche y Tabasco, economías que aún sufren la crisis petrolera (bajos niveles del precio del crudo y disminución de la producción de hidrocarburos que comenzó a mitad del 2014). Si bien sus gobiernos estatales tienen como bandera la diversificación sectorial, la cual ya se reflejó en algunos indicadores, todavía en el ITAEE, el más importante en materia económica, continúan en fase recesiva.

Por sector en el sur-sureste, destacan incrementos de 0.5% en industrias manufactureras y de 1.6% en comercio minorista y mayorista, así como caídas de 7.9% en construcción y de 4.2% en minería en el primer semestre del año (por sector, el Inegi no maneja cifras desestacionalizadas, por ende, para quitar el efecto estacionario de los primeros seis meses del año el análisis no se realizó por trimestre).

¿Por qué el sur-sureste está en fase recesiva? Según organismos internacionales, un territorio se encuentra en recesión técnica cuando se registran contracciones del Producto Interno Bruto (PIB) durante dos trimestres consecutivos.

En este caso, el ITAEE, como indicador de coyuntura que ofrece un panorama de la evolución económica de las entidades del país en el corto plazo, es lo más aproximado al PIB actualizado de los estados.

Entonces, considerando el ciclo económico, una entidad se ubica en fase recesiva con dos disminuciones al hilo del ITAEE y con pendiente negativa (será recesión técnica cuando se publiquen los datos actualizados del PIB estatal).

Gran atención

El sur-sureste es la gran apuesta del gobierno federal. Por ejemplo, en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2020, la región alberga grandes obras de inversión.

Si bien el PPEF prioriza el uso del gasto público hacia los programas sociales con el fin de reducir las desigualdades económicas, sociales y regionales en México, según la administración federal, los proyectos trascendentales que tienen mayor incidencia en los determinantes del crecimiento de la economía mexicana estuvieron ausentes en otras zonas del territorio nacional.

Esta apuesta por el sur-sureste en el presupuesto del próximo año es la continuidad del Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2019-2024, en el cual se manifiestan los tres grandes proyectos regionales: Tren Maya, Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec y la zona libre de la frontera norte del país.

Dos proyectos pertenecen a la región sur-sureste, sumándose la refinería de Dos Bocas (para el ejercicio 2020, la inversión financiera es de 41,300 millones de pesos) y el Pacto Oaxaca, mediante el cual nueve entidades buscan un intercambio de prácticas de desarrollo industrial, económico, de infraestructura, social, rural y urbano.

En la exposición de motivos del PPEF, en el apartado Prioridades de inversión 2020, se observan 24 obras estratégicas de infraestructura, que ascienden a un total de recursos federales por 28,557 millones de pesos. A la principal obra del gobierno de López Obrador, el Tren Maya, se propone una asignación de 2,500 millones de pesos para provisiones en el desarrollo de la vía. Su costo total será de alrededor de 150,000 millones de pesos.

La otra gran obra es el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, cuyo fin, con figura de organismo público descentralizado, es instrumentar una plataforma logística en la zona del istmo para eliminar las fallas en la interconexión entre los puertos de Coatzacoalcos, Veracruz, y de Salina Cruz, Oaxaca. En el 2020 se pretende invertir 3,195 millones de pesos.

Especialistas han comentado que para combatir el rezago en el sur-sureste se requieren proyectos de corto plazo.

Poca productividad

Para Eufemia Basilio Morales, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México, “la región sur-sureste se ha caracterizado en los últimos años por ser poco productiva a pesar de sus abundantes recursos naturales. Lo anterior, debido a la falta de inversión e infraestructura, la delincuencia, trabajo informal elevado, servicios financieros y acceso a financiamiento muy limitados; poca o nula capacidad de la mano de obra, ambiente poco propicio para la generación de empresas, pequeños productores con sistemas de baja rentabilidad, alta dispersión poblacional con costos elevados de transporte”.

La especialista espera que con la nueva gestión federal, el sur-sureste salga del rezago económico y social, impulso que provendría de obras como el Tren Maya, refinerías, el Corredor del Istmo de Tehuantepec, así como otro tipo de programas sociales y de incentivos fiscales.

“Es muy pronto esperar ver ya resultados, habrá que ver el impacto y alcance que tendrán estos planes a mediano y largo plazo, y a los sectores que pueda afectar”, dijo.

Las otras

En resumen, la actividad económica de las regiones del país ostentó diferentes dinámicas en el segundo trimestre: el sur-sureste se ubicó en fase recesiva, occidente aceleró, centro-norte cayó, Bajío repuntó, centro desaceleró y la frontera norte se mantiene como la zona con mayor incremento económico (efectos de la zona libre), aunque se percibe una menor fuerza de crecimiento.

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