Cancún, QR. La temporada Spring Break se presenta de pronóstico reservado para los destinos del Caribe mexicano, ante el nuevo escenario en las relaciones México-Estados Unidos y luego de los acontecimientos violentos ocurridos en Cancún y Playa del Carmen.

Darío Flota Ocampo, director del Fideicomiso de Promoción de la Riviera Maya, informó que será un buen termómetro para medir si está teniendo alguna repercusión real el discurso antimexicano del gobierno estadounidense. De entrada, las expectativas son similares a las del año pasado, aunque es un hecho que las grandes compañías que movilizaban masivamente a estos jóvenes dejaron de operar el segmento desde hace varios años.

Derivado de esto, el cálculo respecto del número de springbreakers que arribará de la primera quincena de febrero a igual periodo de marzo, es incierto, dijo, aunque las reuniones que han sostenido con operadores permiten anticipar entre 30,000 y 35,000 jóvenes.

Lenin Amaro, presidente de la Asociación de Propietarios, Inversionistas y Prestadores de Servicios de la Riviera Maya, aseguró que esta temporada es una prueba de fuego tras la llegada a la presidencia de Estados Unidos de Donald Trump y a los recientes hechos de violencia en Cancún y Playa del Carmen.

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