Monterrey, NL. A pesar de que el estado es una de las potencias económicas e industriales a nivel nacional, fue el mayor receptor de remesas en el noreste del país durante el periodo de enero a junio con 597.4 millones de dólares, lo que significó un aumento de 24.48% con relación al mismo periodo del 2020, según datos del Banco de México (Banxico).

Le siguió Tamaulipas con 529.8 millones de dólares, registrando un incremento de 19.32% en dicho periodo, Coahuila se ubica en el tercer lugar con 412 millones, 19.83% más que en el primer semestre del 2020, de acuerdo con Banxico.

El profesor investigador de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Jorge Lera Mejía, comentó a El Economista, que cada vez hay una mayor dependencia de los ingresos familiares indirectos a través de las remesas, debido a que representan un motor de generación laboral externo.

Esto está probando que la crisis económica, política y sanitaria (de Covid-19) está golpeando muy fuerte a los estados rurales, pero también a los desarrollados”, enfatizó.

Los estados del noreste no están dentro de los primeros lugares de recepción de remesas a nivel nacional; Nuevo León ocupa el lugar 15 de los 32 estados con 2.5% del total recibido de enero a junio del 2021, Tamaulipas está en el sitio 17 con 2.2% y Coahuila está en la posición 19 con 1.7% del total. Sin embargo, en el 2020 las cifras anuales de remesas recibidas en los estados del noreste fueron superiores a las del 2019, de acuerdo con cifras de Banxico.

Nuevo León recibió 1,024.3 millones de dólares en el 2020, es decir, tuvo un incremento de 6.67% con respecto al 2019; Tamaulipas alcanzó 944.5 millones de dólares, lo que representó un alza de 8.18%, y Coahuila sumó 711.1 millones de dólares, esto representa un alza de 11.06% con respecto a dicho año.

Aumento de demanda

Lera Mejía explicó que "una de las razones por las que están creciendo las remesas de Estados Unidos hacia México es por la demanda, pues a diferencia de ese país, México es una economía en crisis, donde las micro, pequeñas y medianas empresas, la industria pesada y el sector petrolero están en decadencia, no digamos el campo que está casi en el abandono”.

Detalló que al no tener el mismo ritmo de crecimiento económico que la Unión Americana los familiares de los migrantes requieren mayor subsidio de los paisanos, principalmente la población en el campo o de los suburbios de las ciudades.

La demanda de remesas está creciendo porque se han perdido empleos y poder adquisitivo debido al Covid-19, no obstante, los incrementos históricos del salario mínimo, esto se debe a que los trabajadores de empleo informal están perdiendo ingresos y prestaciones”, destacó Lara Mejía.

Por ello, la duda es “¿por cuánto tiempo podremos gozar de estos privilegios de seguir recibiendo las actuales remesas de nuestros héroes migrantes? ¿Y qué sucedería si éstos dejaran de enviar los más de 46,000 millones que se esperan para este año?”, cuestionó.

Algunas de las amenazas para la recepción de remesas, dijo, sería la deportación de migrantes ilegales por parte del gobierno norteamericano, o que este decida fiscalizar o confiscar las remesas.

estados@eleconomista.mx