La península de Yucatán está viviendo un proceso de deforestación acelerada, el investigador del Colegio de la Frontera Sur, Remy Vandame, asegura que sembrar soya es sinónimo de deforestación y esto representa una pérdida para la producción de la miel.

El especialista explicó que especialmente en el municipio de Holpechén, favorecido recientemente por un fallo de la Suprema Corte de Justicia que prohíbe la siembra de soya transgénica, la superficie agrícola creció cerca de 9,000 hectáreas en 2014 y la siembra de soya creció en la misma proporción.

Por ello, explicó que hay una coincidencia entre deforestación y siembra de soya, fenómeno que afecta a los apicultores, sea o no sea transgénica.

Beneficia a agricultores de gran escala

En promedio, para la siembra de soya se necesita un terreno de 20 hectáreas o más, por lo que ésta es cultivada por la agricultura que trabaja a gran escala, lo que representa indirectamente una exclusión para los campesinos que trabajan la agricultura de manera tradicional, añadió el especialista.

Refirió que la agricultura, al hacerse industrial, implica toda una serie de cambios al medioambiente, desde la deforestación hasta el uso de plaguicidas, cada vez en mayor medida, lo que perjudica la producción de miel, ya que cada vez es mayor el número de intoxicación de abejas en varios de los estados productores, pero principalmente en Campeche.

Dijo que el uso de herbicidas que se aplica en el cultivo de soya transgénica es 16% mayor al herbicida utilizado en soya normal.

Asimismo, advirtió que al contaminarse, la miel se vuelve muy difícil de comercializar, ya que los compradores se han vuelto muy exigentes y buscan que el producto esté libre de fertilizantes.

De acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, los estados con mayor producción de miel son: Yucatán con 9,654 toneladas; Campeche, 7,074; Jalisco, 7,076; Chiapas; 5,117, y Veracruz, 4,124 toneladas, y en toda la República cerca de 42,000 familias viven de esta actividad.

Problema latente

El presidente de la Unión Nacional de Asociaciones de Apicultores de México, Óscar Trujillo Narcía, refirió que otro gran problema son las variaciones que ha producido el cambio climático.

Y añadió que los transgénicos son una amenaza latente, no sólo en la soya, también en la canola y el maíz.

En el caso de la península de Yucatán existen cerca de 20,000 apicultores que se verían afectados de continuar la siembra de productos transgénicos, ya que generan contaminación de la miel a través de la polinización.

La última siembra de soya transgénica

El amparo que otorgó la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a una comunidad maya de apicultores provocará que en la Península de Yucatán se cosechen las últimas siembras de soya transgénicas, y en lugar de ir para adelante vamos en retroceso. En el campo necesitamos tecnología , dijo Bruno de Matteis, productor y asesor agrícola.

En el 2012 se autorizó en México la siembra de soya transgénica; lo que permitió a productores de Yucatán y Campeche obtener una producción de 13,000 hectáreas de las 40,000 de soya en general que se siembran en Campeche.

Sin embargo, el fallo de la Corte echa abajo lo logrado. La campaña que emprendió Green Peace surtió efecto, y lo que la SCJN pidió es que se realicen consultas previas a la siembra de este tipo de cultivo que ha venido a incrementar la productividad; y también a dar empleo a las comunidades para la cosecha de la soya. (Ahora) desconocemos si en mayo podremos continuar produciendo, dijo a su vez Fernando Oliva Escobar, productor de Soya en Los Laureles, comunidad de Campeche.

De visita en la ciudad de México, coincidieron en que es importante que las autoridades escuchen a los productores, que sepan que el campo requiere de tecnología para dejar de utilizar fertilizante. Esta semilla de soya nos ha venido a reducir costos , afirmó Fabián Papalotzi, Productor de soya y miel en Campeche.

Tras afirmar que no dejarán de sembrar por el amparo que otorgó la Suprema Corte de la Nación, los productores explicaron que los costos por hectárea de siembra transgénica representa entre y 4,000 y 6,000 pesos; mientras que las convencionales requieren de una inversión de 9,000 pesos. (Con información de María del Pilar Martínez)

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