Querétaro, Qro. El año que concluyó representó un periodo de cambios e inestabilidad para la industria energética local y nacional, sin embargo, se repuso a la incertidumbre que permeó a lo largo del 2020.

A partir de mayo de 2020, la industria energética vivió una incertidumbre jurídica, motivada por la publicación de la Política de Confiabilidad, Seguridad, Continuidad y Calidad de Sistema Eléctrico Nacional, que emitió el gobierno federal, no obstante, se fue menguando con el paso de los meses, expuso la presidenta de la Comisión de Energía en el Centro empresarial Querétaro de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Elisa Ávila Requena.

La también presidenta del Consejo Consultivo del Consejo Nacional de Clústeres Energéticos (Conacen) expuso que la publicación del acuerdo influyó en que los consumidores -principalmente en la actividad industrial- pensaran en alternativas para tener certeza de generar su propia energía.

“Vivimos un 2020 lleno de cambios y a pesar de la inestabilidad presente estos últimos doce meses, pues en la industria energética hemos identificado que salimos adelante. (…) Algo importante de identificar, a partir de mayo, que esa incertidumbre jurídica en nuestro sector por el cambio de normativas, por saber qué leyes sí se aplican o qué no, crearon una necesidad en los usuarios de poder tener una certeza de generar su energía para consumo propio”, abundó.

Esta necesidad de certeza de suministro se acentúa en zonas industriales del estado, en actividades donde no se tiene la garantía de contar con suministro de energía suficiente. 

“En áreas donde no había la seguridad de que pudieras tener más energía, que pudieras tener un crecimiento; sabemos que la industria aeronáutica, automotriz, sufrieron bajas importantes, pero también es cierto que muchas de esas industrias lograron dar un giro en su propia producción, atendiendo otro tipo de necesidades, tenemos el caso de Prettel que derivado de los proceso para la industria automotriz lograron (participar en el ensamble para) hacer un respirador”, planteó.

La necesidad que impulsó la pandemia, de reconvertir procesos de producción, en actividades fabriles del estado, motivó aún más que empresas y zonas industriales estudien la posibilidad de cubrir su demanda energética.

“Varias industrias al innovar en sus procesos, tenían que contar con la seguridad de tener el suministro energético, ahí es donde nosotros como sector pudimos darles esta seguridad, a través de proyectos de generación, de cogeneración, de eficiencia energética y certidumbre. Creo que se han abierto brechas de oportunidades interesantes para nuestro sector, sobre todo en lo que es generación distribuida, que son 500 kilowatts hacia abajo, que es lo que la Ley nos permite generar sin tener que pasar por otra tramitología”, explicó.

La incertidumbre en temas regulatorios -planteó- se relajó con la interposición de amparos en contra del acuerdo de confiabilidad, aunado a que se clarificaron algunos puntos de las modificaciones impulsados por la Secretaría de Energía.

La disipación de la incertidumbre se refleja en que -dijo- los inversionistas extranjeros han retomado proyectos de inversión en el país.

“Al final dejaron muy claro cuál era su línea de acción, el gobierno federal precisó el poder fortalecer la industria local, la industria mexicana, hasta ahí no hemos tenido cambios, sigue habiendo apoyos federales, de financiamiento. Mientras que los mismos jueces dieron revés a esos cambios y en la industria transnacional la misma industria ha seguido generando inversiones en este sector, entonces creo que esa incertidumbre ya se disipó”, mencionó la especialista.

Actualmente, refirió, en los aspectos regulatorios donde hay mayor claridad es en el segmento de generación distribuida y en el mercado eléctrico mayorista.

En Querétaro la inversión extranjera directa por generación, transmisión y distribución de energía eléctrica muestra una moderada atracción de capitales: en el periodo enero-septiembre de 2020, sumó apenas 5.1 millones de dólares de IED, dando un acumulado de sólo 73.3 millones de dólares en el periodo de 1999 al tercer trimestre de 2020, de acuerdo con registros de la Secretaría de Economía (SE).

La cifra acumulada desde 1999 da cuenta de 0.4% del total de IED que ha recibido el estado en todos los sectores y que asciende a 18,096.6 millones de dólares.

kg