Guadalajara, Jal. Aunque los tres niveles de gobierno han hecho lo que les corresponde, el rastro metropolitano de Acatlán de Juárez, que en 10 años ha captado inversión pública y privada por 1,000 millones de pesos, sigue sin funcionar.

La confrontación entre inversionistas privados e intereses particulares de algunos productores mantiene trabado el proyecto más importante para el sector, dijo a El Economista el presidente de la Unión Ganadera Regional del Estado de Jalisco (UGREJ), Adalberto Velasco Antillón.

“En el rastro de Acatlán estamos trabados con cuestiones de entendimiento entre las partes, porque hay inversionistas privados, recursos públicos importantes tanto estatales como federales, y recursos también de los productores”, sostuvo el dirigente del sector.

De acuerdo con Velasco Antillón, incluso el ayuntamiento de Acatlán, que mantiene clausurado el centro de matanza por incumplimiento en el pago de impuestos municipales y fallas en la operación de la planta tratadora de aguas, ya está solventado, por lo que son los propios ganaderos los que impiden la operación del rastro.

“Parece que más bien ahorita es un asunto de particulares que le apuestan a que no funcionen las cosas cuando también ellos estarían perdiendo”, señaló el presidente de la UGREJ.

Problema resuelto

La construcción del rastro Tipo Inspección Federal para el área metropolitana de Guadalajara inició durante la pasada administración estatal encabezada por el panista Emilio González Márquez.

Así, captó recursos públicos estatales y federales además de capital privado, y aunque empezó a operar a mediados del 2016, fue clausurado casi inmediatamente por el ayuntamiento de Acatlán por una falla en la planta de tratamiento.

Sin embargo, Velasco Antillón asegura que el problema con el ayuntamiento ya quedó resuelto.

“Una comisión de la Unión Ganadera estuvo con el ayuntamiento de Acatlán de Juárez en reunión del cabildo (...) El asunto de lo que se debía con ellos de pago de impuestos, se pusieron en toda la disposición de arreglar ese asunto. Y como es el mismo ayuntamiento, fue reelecto el presidente municipal de Acatlán, entonces, creo que sigue en el mismo tenor de resolver el caso porque indudablemente el rastro tendría un impacto económico a favor del municipio y de los municipios vecinos”, refirió.

El rastro metropolitano fue proyectado para abrir nuevos mercados —tanto nacionales como extranjeros— para los productos pecuarios de Jalisco, además que permitiría el funcionamiento de una bolsa de ganado que debió estar operando a finales del 2012.

A través de la bolsa de ganado los productores estimaban regular los precios y permitir a los ganaderos de Jalisco y de entidades vecinas como Nayarit, Colima, Michoacán y Aguascalientes, acceder a los canales de comercialización para vender sus productos directamente y sin intermediarios.

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