Los efectos negativos del Covid-19 ya se materializaron en las finanzas públicas de las economías estatales, vía gasto federalizado, durante la primera mitad del 2020, que significó el peor primer semestre desde que se tienen registros (1990).

De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, entre enero y junio el gasto federalizado, que son los recursos que el gobierno federal transfiere a las 32 entidades del país, ascendió a 933,201 millones de pesos, que significó una reducción anual de 34,698 millones.

Esta disminución, además de ser la segunda de forma consecutiva (520 millones de pesos en el primer semestre del 2019), es la más pronunciada para una primera mitad de año en toda la serie histórica de la SHCP, superando incluso a la crisis económica y financiera del 2009 (31,240 millones). De hecho, el gasto federalizado sólo muestra estos tres descensos desde 1990.

La caída de 34,698 millones de pesos derivó de las reducciones en los ramos de salud, participaciones y convenios de reasignación.

Los recursos para protección social en salud bajaron 40,779 millones de pesos. En este aparatado Hacienda aclara que en el 2020, derivado de los cambios en el servicio de salud pública, el dinero del Instituto Nacional de Salud para el Bienestar no se incluye por el momento en el gasto federalizado, mientras en el 2019 incluye el Programa Seguro Popular.

En tanto, la reducción de las participaciones (Ramo 28) fue de 21,641 millones de pesos, que desde el 2009 (49,252 millones) no registraba una disminución.

La importancia de este ramo para las finanzas públicas locales radica en que es el elemento que más aporta al gasto federalizado (455,108 millones de un total de 933,201 millones en el primer semestre, es decir, 48.8%) y en que manifiesta cómo se encuentra el nivel de recaudación de los estados (fueron 94,922 millones de pesos menos o una baja anual real de 8.2% en la Recaudación Federal Participable) y la actividad económica (actualmente hay una recesión por la pandemia – el PIB mexicano cayó 18.9% anual en el segundo trimestre del año y lleva cinco trimestres al hilo con contracciones).

Por último, los convenios de reasignación, que se refiere a los recursos transferidos a las entidades federativas por las dependencia y entidades públicas para el cumplimiento de objetivos de programas federales, descendieron 1,748 millones de pesos en el periodo enero-junio del 2020, frente a igual lapso del año pasado.

Los desplomes en estos ramos se compensaron con los aumentos anuales en el Ramo 23 – subsidios – (2,224 millones de pesos), convenios de descentralización – acciones de colaboración y coordinación entre las dependencias federales y los gobiernos estatales – (11,716 millones) y aportaciones – el Ramo 33 es el segundo más importante y se canalizas a destinos específicos como educación, salud, infraestructura social y seguridad pública – (15,531 millones); sin embargo, no evitó que los estados recibieron por el total del gasto federalizado 34,698 millones de pesos menos.

El precio del confinamiento

Por mes, la diferencia del gasto federalizado quedó de la siguiente manera: en enero, febrero, marzo y abril se dieron alzas anuales de 1,876, 5,416, 6,649 y 10,236 millones de pesos, respectivamente, mientras las reducciones fueron de 18,019 millones en mayo y de 40,856 millones en junio, dando una disminución de 34,698 millones en el primer semestre.

Es importante mencionar que las participaciones tienen dos meses de rezago con la actividad económica y uno con el nivel recaudatorio. Por ejemplo, los recursos de junio corresponden a la actividad económica de abril y la recaudación de mayo del ISR y del IVA, que son los impuestos que por pacto fiscal recaba la Federación y comparte 20 por ciento.

Abril y mayo fueron meses de total confinamiento por la contingencia derivada del Covid-19, mientras que no todas las entidades comenzaron a reactivar sus actividades no esenciales al inicio de junio, unas lo hicieron en el transcurso de dicho mes y otras, a lo largo de julio.

Variación porcentual

Por variación anual real, el gasto federalizado cayó 6.5% en la primera mitad del 2020, producto de las disminuciones de 100% en recursos para protección social en salud, 66.1% en convenios de reasignación y 7.4% en participaciones.

Y los crecimientos se observaron en aportaciones (1.1%), Ramo 23 (9.7%) y convenios de descentralización (16.3 por ciento).

Sin fuerza

Si bien el Estado de México y la capital del país fueron los gobiernos locales que más recursos del gasto federalizado captaron en la primera mitad del año, con 106,044 y 79,017 millones de pesos, respectivamente, también fueron las entidades con la mayor contracción anual, en términos absolutos: 13,647 millones menos respecto al primer semestre del 2019 para la Ciudad de México y 8,282 millones para el territorio mexiquense. Le siguieron Guanajuato (3,562 millones), y Puebla (3,395 millones).

Asimismo, la Ciudad de México, la economía más grande, presentó el desplome anual real más pronunciado del país, de 17.3%; no obstante, hubo una excepción: Colima, con un incremento de 6.1 por ciento.

Resalta que a pesar de que Chiapas, Sinaloa, Quintana Roo, Baja California, Chihuahua, Aguascalientes, Tlaxcala, Oaxaca, Zacatecas y Nayarit obtuvieron diferencias positivas en montos (no superaron los 900 millones de pesos y los últimos tres estados se quedaron debajo de 100 millones), al sacar la variación porcentual en términos reales los resultados fueron negativos.

Lo anterior demuestra que, a excepción de Colima, el Covid-19 impactó a todos las entidades en sus finanzas públicas: la recaudación y la actividad económica resintieron la pérdida de empleo, el cierre de actividades no esenciales y la baja en consumo.

Los gobiernos locales enfrentan la crisis económica y sanitaria con menos recursos federales (por ello algunos gobernadores han insistido en cambiar el pacto fiscal), destacando que más de 85% de los ingresos totales de las entidades proviene de la Federación.

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