Tijuana, BC. A pesar del aumento al salario, los sueldos en Baja California son insuficientes para hacer frente al incremento en los precios de productos básicos, advirtió el economista y catedrático del Colegio de la Frontera Norte (Colef), Alejandro Díaz Bautista.

El también investigador del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología explicó que en la entidad ocurre un fenómeno de precarización del empleo y ésa es una de las principales causas de la generación de pobreza.

La Asociación de Recursos Humanos de la Industria de Tijuana  informó que durante el 2017, el sueldo en la industria maquiladora incrementó de un promedio de 1,200 pesos semanales a 1,600 pesos, en algunos casos hasta 1,800 pesos.

El salario real se ha mantenido estático en términos reales si se compara con la tasa de inflación que mantiene Tijuana o Mexicali, las cuales rondan entre 8 y 7%, respectivamente, lo que ocasiona una pérdida de poder adquisitivo del sueldo real, causa fundamental de la pobreza, indicó Díaz Bautista.

Para el doctor del Colef, la política de aumentar el salario mínimo por debajo de la inflación en la frontera norte ha reducido el poder de compra y generado más pobres en los últimos años.

“El escenario para la economía de Baja California no es alentador, ya que el incremento en el salario mínimo es insuficiente en términos reales, mientras que se tiene el aumento de los precios de los servicios o, incluso, la canasta básica y lo mal pagado de los empleos que se están generando”, advirtió.

insuficiencia

La Secretaría de Trabajo y Previsión Social en Baja California reportó que fueron creados poco más de 59,000 empleos durante el 2017; sin embargo, para el presidente del Colegio Estatal de Economistas, Domingo Ramos Medina, a pesar de haber trabajo aún es insuficiente la percepción salarial.

Explicó que, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social —encargada de medir la pobreza en México—, la línea de bienestar mínimo en las zonas rurales indica que un trabajador debe ganar 1,035 a la semana y 1,446 pesos en la zona urbana.

“Existe una gran diferencia entre medir las condiciones económicas en las zonas fronterizas de otras regiones, porque aquí el costo de los servicios y varios de los productos y artículos están dolarizados; eso por sí solo ya implica un costo mayor porque los trabajadores ganan en pesos y a veces una renta se paga en dólares”, advirtió.

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