Buscar
Empresas

Lectura 3:00 min

Río Tijuana: cuando los jóvenes empiezan a involucrarse

main image

OpiniónEl Economista

La conversación sobre el Río Tijuana solía estar dominada por temas técnicos: descargas, infraestructura, contaminación, tratados binacionales o gestión gubernamental. Era una discusión encabezada casi exclusivamente por autoridades, especialistas y organismos ambientales.

Sin embargo, algo empieza a cambiar en la forma en que las nuevas generaciones se relacionan con estos temas. Cada vez más jóvenes participan en conversaciones vinculadas con la sustentabilidad, espacio público, calidad del agua y futuro urbano, sobre todo en ciudades fronterizas donde estos problemas forman parte de la vida cotidiana.

La encuesta “Preferencias ciudadanas sobre el medio ambiente” de Causa Natura Center revela un alto involucramiento juvenil en temas ambientales y activismo digital. De las 3 mil 670 personas encuestadas en México, el 69% señaló haber participado mediante peticiones digitales, protestas o denuncias en redes sociales, mientras que el 61% afirmó colaborar en actividades de voluntariado con organizaciones civiles.

En la frontera norte esto adquiere todavía mayor relevancia. Baja California enfrenta presiones importantes relacionadas con disponibilidad de agua, expansión urbana y crecimiento industrial. Además, el Río Tijuana representa una problemática compleja por su carácter binacional y por el impacto ambiental y social que genera en ambos lados de la frontera.

Frente a ese contexto, comienzan a surgir propuestas donde jóvenes universitarios participan directamente en labores de observación, monitoreo y sensibilización ambiental. Un ejemplo es la Iniciativa binacional Río Tijuana y los “Centinelas del Río” de Tijuana Verde, impulsado por el movimiento Tijuana Innovadora, creado y fundado por José Galicot Behar, donde estudiantes colaboran en procesos de seguimiento relacionados con el Río Tijuana y su entorno.

Más allá de los datos técnicos que puedan generarse, este tipo de ejercicios tiene un valor importante porque acerca a los jóvenes a los problemas reales de sus ciudades y los involucra en dinámicas de participación comunitaria, observación territorial y responsabilidad ambiental.

La participación juvenil en estos asuntos no surge por casualidad. Muchos crecieron en zonas donde problemas relacionados con agua, residuos, movilidad y la calidad del aire son el pan de cada día. Para ellos, la sustentabilidad dejó de ser una mera conversación técnica o institucional, es una preocupación cercana y visible.

La trascendencia de estas iniciativas también tiene una dimensión económica y profesional. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente ha advertido que la transición hacia economías sostenibles generará millones de empleos vinculados con infraestructura resiliente, manejo de recursos, energía y adaptación climática durante las próximas décadas. Preparar talento joven con experiencia en sostenibilidad se convertirá en una necesidad estratégica para muchas urbes y regiones.

La frontera norte posee características clave para este tipo de dinámicas: industria, cadenas de exportación, universidades, cooperación binacional y presión creciente sobre recursos como el agua. Por ello, el valor de estas apuestas no radica únicamente en hablar de medio ambiente, sino en conectar ciudadanía, formación y participación comunitaria alrededor de uno de los temas más sensibles para el futuro de la región.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros NewslettersREGÍSTRATE AQUÍ
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete