Buscar
Empresas

Lectura 7:00 min

El millonario recaudo fiscal del juego online: el potencial de México

main image

Branded Content

En un momento en que los gobiernos buscan diversificar sus fuentes de ingresos, la economía digital presenta oportunidades fiscales sin precedentes. Una de las más significativas, y a menudo subestimada, es la regulación del juego online. Mientras México opera con un marco regulatorio que data de 1947, mercados maduros como el español demuestran que una regulación moderna no solo protege al consumidor, sino que genera un recaudo fiscal que supera los mil millones de euros anuales. Este análisis explora, desde una perspectiva estrictamente económica, el potencial que México podría estar desaprovechando y los costos ocultos de la inacción. 

El mercado global de juego online es una industria multimillonaria en plena expansión. En México, su crecimiento es innegable, pero una gran parte de las transacciones se realiza en plataformas internacionales que operan en una zona gris, fuera del alcance de la hacienda pública mexicana. La regulación actual, dependiente de la Ley Federal de Juegos y Sorteos y sus reglamentos posteriores, ha permitido la operación de actores formales, pero carece de la modernidad necesaria para capitalizar fiscalmente el auge del ecosistema digital.

La discusión sobre una nueva ley del juego en México a menudo se centra en los aspectos sociales y de seguridad, todos ellos de vital importancia. Sin embargo, desde una perspectiva puramente económica, el análisis es contundente: la falta de un marco fiscal claro y moderno para el juego online se traduce en una fuga de capital y en la pérdida de cientos de millones de pesos en potencial recaudatorio cada año. Los costos de la no-regulación no se limitan a los ingresos no percibidos; incluyen también los gastos asociados a la ciberdelincuencia, el fraude y los problemas de salud pública derivados de un mercado sin control.

El caso español: radiografía de un éxito fiscal

Para cuantificar el potencial, el modelo de España es el estudio de caso más relevante. Tras la legalización y regulación del juego online en 2011, el país ibérico ha construido un sistema robusto que beneficia tanto al Estado como a los operadores formales. La Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) publica informes trimestrales y anuales que ofrecen una transparencia total sobre el rendimiento del sector. 

Según los datos oficiales de la DGOJ y la Agencia Tributaria española, el Estado recaudó en 2022 más de 1.000 millones de euros en concepto de impuestos directos e indirectos derivados del juego. Este ingreso proviene principalmente del Impuesto sobre Actividades de Juego (IAJ), una tasa que grava los ingresos brutos de los operadores (GGR), es decir, la cantidad apostada menos los premios devueltos a los jugadores. Este modelo fiscal, basado en el beneficio real del negocio y no en el volumen total de apuestas, ha demostrado ser sostenible y escalable, a diferencia de los “turnover tax”, que han fracasado en otros países al destruir los márgenes de los operadores y fomentar el mercado negro.

El éxito del modelo español no radica únicamente en la tasa impositiva, sino en el ecosistema regulado que la sostiene. Como destaca Itziar Cuadrado, conocedora del impacto económico del juego regulado en Europa, la existencia de los más de 80 operadores con licencia en España refleja un mercado formal, competitivo y plenamente integrado al sistema fiscal. Este volumen de operadores legales no solo impulsa la recaudación, sino que demuestra que la regulación, lejos de ser un freno, actúa como un catalizador para la inversión y la formalización económica.

El proceso de formalización: la puerta de entrada al recaudo

La base de cualquier sistema de recaudación exitoso es un proceso de licenciamiento claro y riguroso. En México, la Secretaría de Gobernación (SEGOB) es la entidad encargada de gestionar el marco jurídico y otorgar los permisos correspondientes. Este proceso es el primer paso fundamental para que un operador pase de la informalidad a la economía formal, convirtiéndose en un sujeto tributario. 

Un marco regulatorio moderno agilizaría y clarificaría estos procesos para el entorno digital, estableciendo requisitos técnicos, financieros y de seguridad que, una vez cumplidos, permitirían a los operadores acceder al mercado legal. Cada nuevo permiso otorgado bajo un esquema fiscal claro se traduce directamente en un nuevo contribuyente para el erario público. La experiencia internacional demuestra que los operadores serios prefieren operar dentro de la legalidad, siempre que las condiciones regulatorias y fiscales sean razonables y predecibles. La inversión necesaria para obtener y mantener una licencia (auditorías de software, sistemas de seguridad, etc.) actúa como una barrera de entrada para actores poco fiables, profesionalizando el sector.

Proyectando el potencial fiscal para México

Estimar el potencial fiscal para México requiere analizar el tamaño de su mercado. Aunque las cifras exactas son difíciles de obtener debido a la prevalencia de operadores no regulados, diversos estudios de mercado sitúan el valor del mercado mexicano de juego online por encima de los 1.5 mil millones de dólares anuales en GGR

Si se aplicara un impuesto sobre los ingresos brutos similar al de España (que ronda el 20%), y asumiendo que una regulación moderna lograra formalizar una porción significativa de ese mercado (por ejemplo, un 70%), la recaudación anual podría ascender a más de 200 millones de dólares (aproximadamente 4,000 millones de pesos). Estos no son ingresos menores; equivalen a presupuestos completos para programas de infraestructura, educación o salud.

Además, la formalización del sector generaría beneficios económicos adicionales:

  • Inversión Extranjera Directa: La entrada de grandes grupos operadores internacionales que buscan mercados regulados y estables.
  • Creación de Empleo: Generación de puestos de trabajo de alta calificación en áreas de tecnología, ciberseguridad, análisis de datos y atención al cliente.
  • Seguridad para las Inversiones: Un marco legal claro proporciona la certeza necesaria para que los empresarios nacionales y extranjeros inviertan a largo plazo.
  • Fortalecimiento del Sector Financiero: La canalización de miles de millones de transacciones a través del sistema bancario formal mexicano, utilizando métodos de pago locales, aumenta la trazabilidad, reduce el riesgo de lavado de dinero y fortalece el ecosistema FinTech.

La canibalización del mercado ilegal: un beneficio económico dual

Un punto crucial del análisis económico es que un mercado regulado no solo crea un nuevo flujo de ingresos, sino que activamente destruye el mercado negro. Al ofrecer un producto legal, seguro y competitivo, los operadores licenciados “canibalizan” la base de clientes de los sitios ilegales. Cada jugador que migra a una plataforma regulada representa un doble beneficio: deja de enviar su dinero a entidades offshore no fiscalizadas y comienza a generar ingresos (vía GGR) que sí son gravados por el Estado mexicano. 

Este efecto de “drenaje” del mercado ilegal es uno de los argumentos económicos más potentes a favor de la regulación. No se trata de crear jugadores, sino de formalizar a los existentes, ofreciéndoles un entorno más seguro que, a su vez, financia su propia supervisión y aporta al bienestar general.

Una decisión de estrategia económica

La modernización de la ley de juegos en México es, en esencia, una decisión de estrategia económica. Se trata de elegir entre un modelo pasivo, que tolera la fuga de capital, la evasión fiscal y los riesgos para el consumidor, y un modelo activo, que formaliza una industria pujante, protege al ciudadano y genera una nueva y sustancial fuente de ingresos para el Estado. 

El caso de España no es una anomalía, sino la demostración de una fórmula probada: regulación clara más seguridad jurídica es igual a un mercado próspero y un recaudo fiscal robusto. Para un país con las necesidades y el potencial de México, donde cada peso de ingreso fiscal cuenta, ignorar esta oportunidad económica ya no es una opción viable. La pregunta para los legisladores y responsables de la política económica no es si el juego online debe ser una fuente de ingresos, sino cómo diseñar el marco más eficiente para que lo sea de manera sostenible y segura.

Temas relacionados

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros NewslettersREGÍSTRATE AQUÍ
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete