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Economía mexicana vive una parálisis en productividad laboral

El indicador global reportado por el Inegi está en un nivel 5.5% inferior al observado hace una década y registra caídas incluso superiores en los sectores secundario y terciario; los costos unitarios de la mano de obra se mueven en sentido contrario.

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Los avances en la productividad del sector primario de la economía mexicana han evitado que el desempeño global del indicador sea peor. foto especial

Octavio Amador

Durante el primer trimestre del 2026 la productividad laboral de la economía mexicana con base en horas trabajadas retrocedió 0.1% en comparación con el último trimestre del 2025 y tuvo un alza marginal de 0.1% de forma interanual, de acuerdo con datos reportados este martes por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi).

En una mirada de más largo aliento, la productividad laboral en México avanza muy lentamente en bandas apenas similares a las que tenía antes de la pandemia de Covid-19 (2020).

De enero a marzo pasado, el índice fue apenas 0.5% superior al nivel registrado durante los primeros tres meses del 2020.

En un horizonte mayor, el indicador acusa una caída de 5.5% en comparación con su registro de hace una década (enero-marzo del 2016).

La atonía de la productividad del primer trimestre del año se presenta como una arista más del bajo dinamismo de la economía mexicana en el período, que retrocedió 0.6% en su comparación trimestral.

Pero en un nivel más profundo, es un reflejo de que el coeficiente de inversión fija bruta –que determina las condiciones técnicas de la producción– crece a ritmos por debajo de lo necesario.

“La productividad importa porque el crecimiento económico de países de ingreso medio como el nuestro sólo puede darse a partir de utilizar de forma más eficiente los recursos con los que ya contamos, es decir, a partir de ser más productivos”, apuntó la organización México Cómo Vamos en un reporte.

La organización recordó que, de forma anualizada (suposición que implica que se repite el crecimiento del trimestre de análisis durante todos los trimestres del año), la productividad laboral cayó durante 0.5 por ciento.

Esto pone de relieve el atraso en esta asignatura, pues lo deseable para una economía como la mexicana es que crezca a un ritmo anualizado de 4.8%, de acuerdo con un estudio de McKinsey Global Institute.

Comportamiento sectorial

En detalle, el estancamiento de la productividad laboral en México se origina en los sectores secundario y terciario de la economía, que representan conjuntamente alrededor de 95% del Producto Interno Bruto (PIB).

Durante el primer cuarto del 2026, el primero mostró un descenso de 0.3% y el segundo tuvo una variación nula. En tanto, el sector primario exhibió un repunte de 0.6 por ciento.

“El talón de Aquiles de la economía de México es su baja productividad. (Es) preocupante que la productividad de las actividades secundarias y terciarias sigan estancadas”, opinó Carlos Ramírez, socio en Integralia Consultores, desde su cuenta de X.

En una perspectiva más amplia, los números son consistentes con tendencias de larga data, pues mientras que en la última década la productividad laboral en las actividades primarias ha crecido 23.9%, en las secundarias ha caído 10.9% y en las terciarias ha bajado 5.5 por ciento.

También en redes sociales, Julio Santaella, ex director del Inegi calificó como “decepcionante” la evolución de la productividad laboral a lo largo de los años.

Costos unitarios, al alza

La parálisis de la productividad laboral coincide también con un encarecimiento de la mano de obra, en coincidencia con la política de recuperación del salario mínimo.

De enero a marzo, el costo en el subsector de construcción creció de forma trimestral 1.6%, mientras que en la manufactura subió 0.1 por ciento. En el área de servicios, el costo el comercio al por mayor se redujo 1.3%, pero en el comercio al por menor subió 2.2 por ciento.

Finalmente, en el área de servicios privados no financieros tuvo un incremento de 0.5 por ciento.

En la última década, el efecto de la nueva política salarial es evidente. Los salarios muestran estas alzas por subsector: construcción, 27%; manufactura, 20.3%; comercio al por mayor, 51.9%; y, comercio al por menor, 26.6 por ciento.

Únicamente en el sector de servicios privados no financieros se observa una reducción, que fue de 7.2 por ciento.

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Gráfico EE

Octavio Amador

Editor de Empresas y Negocios en El Economista

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