El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha tomado acciones para quitar ventajas vigentes a los países en desarrollo en la Organización Mundial de Comercio (OMC), como parte de la reestructuración en curso a ese organismo.

Para Luz María de la Mora, subsecretaria de Comercio Exterior de la Secretaría de Economía (SE), esta erosión de ventajas incluiría a México, y si bien no es del todo negativo, el problema está en la forma en que el gobierno de Trump lo trata de hacer, en forma unilateral. El enfoque de la OMC para determinar el nivel de desarrollo no ha variado desde la creación de la organización en 1995.

En el acuerdo sobre la OMC no se especifican criterios ni un procedimiento para determinar el nivel de desarrollo. Tampoco se establecen gradaciones entre los miembros en desarrollo, con una sola excepción: los Países Menos Adelantados.

La OMC, a diferencia de las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, carece de un sistema de clasificación analítica del nivel de desarrollo.

Según la visión de la Administración Trump, a falta de directrices formales, cualquier Miembro de la OMC puede “autodeclararse” miembro en desarrollo y, por consiguiente, hacer valer su derecho a beneficiarse del trato especial y diferenciado, con unos plazos para la aplicación más largos, por ejemplo. Datos de la Secretaría de la OMC muestran que los acuerdos de la OMC tienen 145 disposiciones distintas sobre trato especial y diferenciado.

“Entre las cosas que Estados Unidos ha propuesto recientemente es modificar la definición de países con trato especial y diferenciado, la definición de lo que es un país en desarrollo para tratamientos especiales en el sistema multilateral de comercio. Evidentemente, la propuesta de Estados Unidos no ha tenido ninguna buena acogida en el sistema; sin embargo, Estados Unidos está tratando de redefinir las reglas del sistema para que países emergentes como China, India, Brasil y México, tengamos más responsabilidad en el sistema. Y si bien esto no es del todo negativo, el problema es la forma en la que se está proponiendo”, añadió.

Desde la perspectiva del gobierno estadounidense, la autodeclaración puede llevar a “resultados imprevisibles e ilógicos” en el funcionamiento y la aplicación de los acuerdos vigentes de la OMC. Kazajstán, por ejemplo, país que está clasificado en el cuartil de “desarrollo humano muy alto” del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y que jamás había reclamado antes la condición de miembro en desarrollo, reclamó tal condición por primera vez a los efectos de cumplir sus obligaciones.

Algunos de los miembros más ricos de la OMC, como Singapur; Hong Kong, China; Macao; Israel; el Estado de Kuwait; la República de Corea; los Emiratos Árabes Unidos; Brunei Darussalam, y Qatar, insisten en que se les considere miembros en desarrollo y pueden acogerse a las disposiciones de trato especial y diferenciado a su discreción, de la misma forma que África Subsahariana.

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