El presidente Donald Trump determinó imponer aranceles de 25% a las importaciones de acero y de 10% a las de aluminio para proteger a ambas industrias de importaciones que el Departamento de Comercio considera una amenaza para la seguridad nacional, lo que podría desatar una posible guerra comercial.

“Será 25% para el acero. Será 10% para el aluminio. Será durante un largo período de tiempo”, dijo Trump, en la Casa Blanca. “Lo firmaremos la próxima semana”.

La medida podría desatar represalias comerciales por parte de grandes comercializadores, como China, la Unión Europea y Japón, en probables batallas bilaterales con una lógica de ojo por ojo.

En una primera reacción, el gobierno de China replicó que tomará las medidas necesarias para defender los intereses de sus exportadores.

“Estados Unidos ha utilizado de manera excesiva e irrazonable medidas comerciales correctivas y ha tomado la decisión equivocada de cobrar tarifas altas sin ninguna evidencia. El resultado de este caso afectará su mercado laboral y el bienestar de los consumidores”, dijo Wang Hejun, jefe de la Oficina de Investigación y Remedios Comerciales del Ministerio de Comercio, según el periódico China Daily.

México se ubica entre los principales proveedores de acero y aluminio y las manufacturas de ambos en el mercado de Estados Unidos, con ventas a ese destino por 7,337 millones de dólares en el 2017. Otros abastecedores destacados son China, Canadá, Rusia, Brasil, Taiwán y Corea del Sur.

Aún se desconocen los productos específicos, por su clasificación arancelaria, que formarían parte de la medida, sobre la cual Trump tiene plena discrecionalidad, de acuerdo con lo que establece la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de Estados Unidos, la cual ampara la imposición de aranceles para la protección.

En una reunión con directivos de ambas industrias en la Casa Blanca, Trump prometió que reconstruiría los sectores del aluminio y el acero, aduciendo que han recibido un trato injusto de otras naciones durante décadas.

“Por primera vez en mucho tiempo tendrán protecciones”, comentó Trump a los industriales. “Nuestras industrias de acero y aluminio (y muchas otras) han sido diezmadas por décadas de comercio injusto y mala política con países de todo el mundo”, añadió luego Trump en su cuenta de Twitter.

Los legisladores republicanos se mostraron cautos tras el anuncio de Trump. El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, le pidió que “considere las consecuencias involuntarias de esta idea” y le sugirió que “busque otros enfoques antes de seguir adelante”.

En otro frente, Chrystia Freeland, ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, advirtió que si se impusieran restricciones al acero y aluminio canadienses en Estados Unidos, Canadá tomaría las medidas necesarias para defender sus intereses comerciales y sus trabajadores.

“Como aliado clave del NORAD (Mando Norteamericano de Defensa Aeroespacial) y de la OTAN, y siendo el mayor comprador de acero de Estados Unidos, Canadá percibiría como absolutamente inaceptable cualquier restricción comercial impuesta al acero y al aluminio canadiense”, dijo Freeland, según un mensaje divulgado por el gobierno canadiense.

Freeland destacó que Canadá es un proveedor seguro de acero y aluminio para el sector de defensa y seguridad de los Estados Unidos. Añadió que a Canadá se le reconoce en la legislación estadounidense como parte de la plataforma tecnológica e industrial de defensa nacional de los Estados Unidos.

Estados Unidos tiene un superávit comercial de 2,000 millones de dólares en el comercio del acero con Canadá, quien compra más acero de su vecino del sur que de cualquier otro país en el mundo, y estas compras representan 50% de las exportaciones estadounidenses en este sector.

Las restricciones perjudicarían a los trabajadores, la industria y los fabricantes en ambos lados de la frontera. La industria del acero y del aluminio está altamente integrada y es compatible con las cadenas de suministro de fabricación críticas en América del Norte.

Alemania y la Unión Europea advirtieron previamente que, si Trump imponía los aranceles, tomarían represalias.

Representantes de la industria automotriz de Estados Unidos advirtieron que esta medida incrementará los costos de producción de automóviles, dado que productos de acero y aluminio cruzan varias veces las fronteras estadounidenses para el ensamble final.

“hay que reequilibrar el comercio”

EU quiere mayor acceso a sus automóviles en Corea del Sur

Estados Unidos informó que quiere eliminar barreras a sus exportaciones de autos dirigidas a Corea del Sur, como parte de la renegociación del Tratado de Libre Comercio entre ambas naciones (KORUS, por su sigla en inglés).

“(Se necesita) un reequilibrio sobre aranceles necesarios para mantener un nivel general de compromisos recíprocos y mutuamente ventajosos en virtud del acuerdo; y reducir y eliminar las barreras no arancelarias a las exportaciones de vehículos y autopartes fabricados en Estados Unidos”, dijo Robert Lighthizer, representante comercial de Estados Unidos.

En el 2017, en el comercio automotriz de Estados Unidos con Corea del Sur, sus exportaciones sumaron 2,520 millones de dólares, mientras que sus importaciones totalizaron 23,864 millones de dólares, de acuerdo con datos del Departamento de Comercio.

“La USTR sigue participando en las negociaciones en curso con Corea para mejorar el KORUS, con el fin de ofrecer resultados más recíprocos para los trabajadores, exportadores y empresas de Estados Unidos. La Administración continuará persiguiendo enérgicamente los objetivos estadounidenses con el gobierno surcoreano en un cronograma acelerado”, dijo Lighthizer.

Los beneficios globales para Estados Unidos de KORUS han quedado muy por debajo de las expectativas iniciales. El resultado después de casi seis años de KORUS, sin embargo, ha sido “decepcionante”. Después de seis rondas de recortes arancelarios bajo el KORUS, y con más de 90% del comercio bidireccional de productos actualmente libres de aranceles, las exportaciones estadounidenses de bienes a Corea del Sur aumentaron modestamente de 43,500 millones en el 2011 a 48,300 millones en el 2017.

En contraste, las exportaciones surcoreanas al mercado estadounidense han crecido rápidamente, pasando de 56,700 millones de dólares en el 2011 a 71,200 millones en el 2017.