En el primer día de operaciones de la naciente automotriz Stellantis (resultado de la fusión de Fiat-Chrysler y PSA Group), su director general Carlos Tavares anunció que no cerrarán ninguna de las plantas que opera en 30 países (incluido México), por lo que mantendrá su plantilla laboral de más de 400,000 empleados a nivel mundial, a fin de aprovechar sinergias en la producción y la compra de insumos en las diferentes regiones.

En conferencia de prensa mundial, el directivo de la empresa que tendrá su sede en Ámsterdam, Holanda, informó que su apuesta es el crecimiento en el ensamble de vehículos eléctricos y su compromiso con el medio ambiente, aunque recalcó que las inversiones que realicen (en su momento) para el desarrollo dependerán de las facilidades fiscales económicas y regulatorias de que dispongan en los lugares en donde operan.

“La fusión es un escudo fantástico para evitar problemas sociales en ambas empresas. Si no hay escala, no hay estructura de movilidad. Stellantis tendrá la magnitud de diluir los costos en bienes de capital; cada uno aporta la capacidad de comprar mejor y asegura la posibilidad de tener productos asequibles”, destacó el Ceo de la cuarta armadora de vehículos a nivel mundial.

Tavares destacó el repunte productivo que presentan las fábricas de Jeep y Chrysler, además de Citröen y enfatizó que su activo estará centrado en la ingeniería y las sinergias de reducción de costos en las compras de insumos por parte de las dos empresas.

En sus planes de largo plazo, Stellantis buscará producir motores, transmisiones y baterías para los autos eléctricos, “vamos a fabricar en emprendimientos conjuntos… entendemos que la escala nos va a permitir diluir los costos. También (aspiramos a) poder hacer frente al reto de ser una industria limpia y asequible”.

“Con ideas innovadores, estamos presentes en las Américas con el 44% (de operaciones) y 46% en Europa y oriente medio”, dijo.

En un plazo de cinco años pretende alcanzar sinergias de 5,000 millones de euros, en donde durante los primeros cuatro años se prevé conseguir un 80% de esos objetivos.

“No sólo se trata de superar retos visibles y ser excelente en movilidad, de cero emisiones, sino innovador y provocador y hacer las cosas diferentes; centrarnos en el aspecto tecnológico en el que hacen falta modelos de gestión e innovación”, resaltó.

Con sus diferentes marcas, los distribuidores seguirán operando de manera independiente en los diferentes países para la comercialización de sus modelos, ya que comentó “queremos asegurarnos de que las marcas se mantengan diferenciadas y no se canibalicen”.

lilia.gonzalez@eleconomista.mx