El movimiento obrero en el país se reagrupa para transitar hacia los nuevos cambios que demanda la reforma laboral; pero también para defenderse de las presiones que ejercen las organizaciones sindicales norteamericanas en el marco del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá.

Reunidos en el Estado de México, sindicalistas de más de 20 organizaciones nacionales, conforman el nuevo bloque de sindicatos que se comprometieron a transformar la democratización del mundo del trabajo; a la vez de que “nos encontramos listos para responder las presiones de Estados Unidos”.

En entrevista Francisco Hernández Juárez, presidente colegiado de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), dijo que “están dadas las condiciones para que el movimiento obrero pueda dar una respuesta de rechazo, que no tendrá precedente. He escuchado de parte de varios líderes sindicales que están dispuestos a tomar medidas muy enérgicas ante cualquier posibilidad de intervención”.

Lo anterior, luego de que legisladores Demócratas hayan solicitado al menos dos cambios en el texto propuesto del T-MEC que mantienen trabadas las negociaciones desde la posición del gobierno mexicano.

En ese sentido, Isaías González Cuevas, líder sindical de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), declaró que “nos unimos a la manifestación del presidente de México, que los asuntos de los mexicanos, los resolvemos los mexicanos (…) los sindicatos de Estados Unidos y Canadá creen que pueden venir a inspeccionar los centros de trabajo mexicanos y eso no es posible no lo podemos permitir, lo rechazamos categóricamente aquí y en todo el país lo vamos a hacer”.

La Unión Nacional de Trabajadores, la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos y la Confederación Regional Obrera Mexicana entre otras, aseguraron que las autoridades nacionales deberán ser las encargadas de estas revisiones.