Mientras la disolución del contrato colectivo de trabajo de General Motors mantiene los beneficios para los trabajadores, quienes deberán tener un contrato individual a partir del 3 de noviembre; para la organización sindical que lidera Tereso Medina, las cosas son distintas y traerá un impacto en sus ingresos.

De entrada, el Sindicato “Miguel Trujillo” dejará de recibir de la empresa las cuotas sindicales de más de 6,000 trabajadores que eran descontadas vía nómina a cada trabajador.

Asimismo, el local sindical y las prerrogativas que otorgaba la empresa como gastos de representación, tampoco llegarán a las arcas de la organización sindical. “La Ley Federal del Trabajo dice cómo se debe distribuir el patrimonio del sindicato; todos los sindicatos tienen patrimonio considerable y si los estatutos dicen cómo se deben de liquidar así se debe hacer, pero si no, la Ley lo contempla. Lo primero que hay que revisar si ese proceso se debe realizar ante la autoridad laboral o en algunos aspectos sería una liquidación en materia civil, es un asunto que se tiene que resolver en los próximos días”, comentó el coordinador del Observatorio Laboral para la Reforma Laboral, Alfonso Bouzas.

Destacó que habrá otras prestaciones “que dejarán de otorgarse, sobre todo aquellas en las que el beneficiario es el Sindicato, y no directamente el trabajador”. Al respecto, el dirigente Tereso Medina dijo que “estamos listos para iniciar la lucha. La guerra apenas empieza. Hago un llamado a la unidad nacional del movimiento sindical para que llevemos a cabo la práctica de un sindicalismo responsable con justicia social para los trabajadores y de México”.

En la Resolución sobre la reposición del procedimiento de legitimación del contrato colectivo de trabajo número cc-973-2005-xii-2019-7819, la Secretaría del Trabajo ordenó a la empresa, que después del 3 de noviembre se garantice a los trabajadores la conservación de sus derechos incluyendo las prestaciones y condiciones de trabajo establecidos en el contrato colectivo.

pilar.martinez@eleconomista.mx