En México urge la entrada de más jugadores al mercado de expendio de gasolinas, pues la poca presión competitiva es la principal causa de que el precio de la gasolina no baje pese a los estímulos fiscales que otorga el gobierno, afirmó Alejandra Palacios, presidenta de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece).

“Sin duda han crecido los márgenes en tiempos recientes, ése es un hecho, el presidente está en lo correcto al señalarlo así”, dijo en un encuentro con medios, un día después de que el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) denunciara que los expendedores gasolineros se están quedando con la mayor parte del estímulo fiscal que el gobierno da por cada litro de combustible.

En el caso de la gasolina Magna —la más consumida—, el estímulo vigente es de 34% de la cuota del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, lo que significa que durante esta semana el gobierno cobra una cuota de 3.2 pesos por litro, cuando la cuota legal para este año es de 4.81 pesos por litro.

En la Ciudad de México el precio del litro de Magna osciló entre los 20.30 y 20.70 pesos por litro, que es un rango similar al observado durante marzo a pesar de que desde febrero se reactivaron los estímulos fiscales. “Sí hay un problema de pocas estaciones de servicio en este país, eso hace que los expendedores tengan mayor posibilidad de cobrar márgenes más altos”, dijo Palacios Prieto.

En el país existen alrededor de 11,500 estaciones de servicio, un numero muy similar al del último lustro. Se trata de una muy baja densidad de gasolineras, considerando el consumo nacional y el parque vehicular, pues en México existe un punto de venta por cada 3,300 autos en promedio, cuando esa cifra es de 1,640 en el caso de Estados Unidos o 2,800, en España.

La Cofece ha referido que para vitalizar la competencia se deben eliminar barreras regulatorias como los reglamentos que marcan distancias mínimas para instalar expendios, los obstáculos para una apertura efectiva de la infraestructura de transporte y almacenamiento de petrolíferos de Pemex y la promoción de mayor inversión privada en dicha infraestructura.

Palacios Prieto también opinó sobre la alternativa planteada por AMLO para inyectar competencia: la instalación de gasolineras del gobierno que vendan el producto a “precios justos”. “Una estación de servicio pública no implica, per se, un problema de competencia, pero si para que venda más barato, tiene un trato preferencial de Pemex en el abasto de gasolina, eso podría ser discriminación para los otros competidores y eso es sancionado por la ley de competencia”.

Recordó que Pemex Transformación Industrial es una empresa dominante, al ser distribuidor de casi 95% de la gasolina que se consume en el país, por lo que es “el gran mayorista” y debe tratar a sus clientes por igual.

La reforma energética del 2014 instruyó la apertura del mercado de expendio de gasolina, lo que ha propiciado la entrada de empresas privadas nacionales y extranjeras al negocio, pero eso no se ha traducido en la expansión de la red de estaciones de servicio.

No obstante, hoy ya una cuarta parte de las gasolineras del país tienen una marca diferente a la marca Pemex, tales como British Petroleum, Shell, Repsol, Total, Exxon, Gulf, por mencionar a algunas extranjeras o G500, Oxxogas, Hidrosina o Fullgas, que son mexicanas.

Alejandra Palacios reiteró que, al margen de la política pública para impulsar la competencia gasolinera, la Cofece está atenta para identificar prácticas anticompetitivas por parte de los empresarios gasolineros y abrir investigaciones, de ser necesario, para establecer las sanciones que correspondan.

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