Los elevados precios del combustible y las tarifas aeroportuarias han ocasionado que la industria aérea de México todavía sea ineficiente con respecto a otros países de Latinoamérica, como Chile, aseguró Alex de Gunten, director de la Asociación Latinoamericana de Transporte Aéreo (ALTA).

Luego de participar en la inauguración de la Segunda Cumbre Panamericana de Seguridad, dijo que en el 2009, a pesar de la crisis económica, la contingencia sanitaria y que Mexicana de Aviación estaba a punto de dejar de volar, los monopolios aeroportuarios tuvieron resultados positivos, mientras el resto de los jugadores registraba cifras poco halagadoras.

En un país como México no tiene sentido que la industria esté en el 2009 y el 2010 perdiendo dinero y yendo a bancarrota, mientras los aeropuertos tienen los mejores resultados de su historia. Hay algo en la balanza que no funciona. Lo mismo ocurre en el tema de combustible porque es una nación exportadora de petróleo. Necesitamos más transparencia , agregó.

El directivo del organismo, al que están asociadas firmas como Aeroméxico, Volaris, Avianca o Aerolíneas Argentinas, comentó que han mantenido pláticas con la autoridad local para plantear estos temas, aunque no han tenido los resultados adecuados.

Las cosas no cambian a la velocidad que deberían de cambiar. No es fácil modificar los modelos de negocios, pero seguimos empujando. Se están haciendo ciertos avances, pero son muy lentos , puntualizó De Gunten.

PIDEN ACTUACIÓN DEL GOBIERNO

Otra de las complicaciones que, consideró, enfrentan las líneas aéreas mexicanas es la falta de inversión en los rubros vinculados al sector.

Por ejemplo, cuestionó la forma en que se canalizan los recursos que se generan por el pago de servicios de navegación aérea, que en teoría deberían tener ingresos sólo para garantizar su operación, pero en realidad la autoridad cobra más y parte de los fondos va al tesoro nacional y se usa para otros temas .

De Gunten estimó que en México se pagan 500 millones de dólares cada año por concepto de impuestos y cerca de 50% no vuelve a ser reinvertido en la industria, por lo cual no debió resultar sorpresiva la degradación de la autoridad aeronáutica estadounidense a categoría 2.

Además tenemos otro desafío: estamos creciendo a velocidades rápidas en la región, tan sólo después China, pero no estamos seguros en cierto mercado de tener la infraestructura para dar respuesta. Hay planes de crecimiento, pero la cuestión es saber dónde van a estar los aviones , puntualizó.

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