Los indicadores adelantados del IMEF de abril muestran que durante abril se profundizó la contracción de la actividad económica asociada a la pandemia por el Covid-19.

El Indicador IMEF Manufacturero disminuyó en abril 3.7 puntos para ubicarse en 40.5 unidades, permaneciendo en zona de contracción (<50) por duodécimo mes consecutivo.

El Indicador IMEF varía en un intervalo de 0 a 100 puntos y el nivel de 50 puntos representa el umbral entre una expansión (mayor a 50) y una contracción (menor a 50) de la actividad económica.Por su parte, el Indicador IMEF no Manufacturero registró en abril una caída de 3.2 puntos para colocarse en 35.5 unidades y ubicarse en zona de contracción por tercer mes consecutivo. El índice ajustado por estacionalidad, el de tendencia-ciclo y el ajustado por tamaño de empresa, tanto para el sector manufacturero como para el no manufacturero, llegaron a niveles mínimos históricos.

En cuanto a sus subíndices, nuevos pedidos y producción también disminuyeron a niveles mínimos históricos para ambos sectores mientras que empleo alcanzó un mínimo histórico en el sector no manufacturero.

“Esto sugiere que la recesión del 2020 será más severa que la registrada en el 2009 y que tendrá un mayor impacto en el empleo, debido a que el sector no manufacturero, que comprende los servicios y el comercio, muestra un debilitamiento más acelerado que el sector manufacturero”, indicó el IMEF en su reporte mensual. En el contexto de esta grave crisis, señaló el IMEF, ya los participantes de los mercados financieros se encuentran pronosticando una recuperación económica. La mayoría de los índices bursátiles ha recuperado entre 50 y 60% del valor de capitalización, que perdieron de enero a marzo. De hecho, a nivel global, el índice bursátil MSCI All-Country World Index observó en abril su mejor desempeño mensual desde la crisis económico-financiera global del 2008-2009. No obstante lo anterior, los datos económicos recientes han reflejado una contracción profunda de la actividad económica.

Las tasas de crecimiento del PIB del primer trimestre del año han demostrado impactos sin precedentes, como en el caso de China, o impactos muy profundos, a pesar de no estar en la fase más compleja de la epidemia y la imposición de cuarentenas, como los casos de la zona del euro, Estados Unidos y México. El consenso de los economistas encuestados por el Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF estima una contracción del PIB en México de 6.7% para este año.

Según el IMEF, el regreso a la “normalidad” como la conocemos va a ser más lento. Lo mismo ocurrirá con la recuperación de la actividad económica. Sin duda se reabrirán las economías por fases, por países, por industrias. No obstante, la cautela prevalecerá entre la ciudadanía —en torno al consumo, particularmente de bienes duraderos y semiduraderos—, y los empresarios —en torno a la inversión—, tanto en el sentido sanitario, como en el sentido económico por la pérdida de actividad económica transitoria y en algunos casos, permanente.

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