Los motores del comercio internacional de mercancías de Estados Unidos y China dejaron de crecer en el 2019, apagando uno de los impulsores de la economía mundial.

En conjunto, ambos países representan 24.2% de las importaciones y 21.5% de las exportaciones del planeta.

Por un lado, el comercio de productos de Estados Unidos (importaciones más exportaciones) sumó 4 billones 213,570 millones de dólares en el 2019, una baja interanual de 1.5%, de acuerdo con datos del Departamento de Comercio.

Si bien la economía estadounidense se beneficia de su muy desarrollado sector de los servicios (finanzas, transporte y telecomunicaciones), su fuerza de trabajo productiva, su libre mercado y un entorno favorable a la actividad empresarial, ha enfrentado una guerra comercial con China.

Este último factor influyó para que sus exportaciones cayeran 1.3% en el 2019, tras crecer 7% en el 2017 y 8% en el 2018. En tanto, sus importaciones descendieron 1.7% en el año pasado, luego de haber escalado 7 y 9%, respectivamente, en los dos años previos.

En el 2019, la disputa comercial entre Estados Unidos y China entró en su segundo año y sigue sin resolverse por completo.

Según el gobierno estadounidense, el compromiso inquebrantable del gobierno chino con la gestión estatal de su economía sigue siendo un obstáculo importante. En respuesta a décadas de prácticas económicas injustas, Estados Unidos quiere que el gobierno chino codifique compromisos para fortalecer la protección de la propiedad intelectual, prohibir la transferencia forzada de tecnología y eliminar los subsidios industriales.

Pero estas prácticas son características centrales del sistema económico de China, y el gobierno chino ve las demandas de Estados Unidos como un ataque a su desarrollo nacional. En ese marco, el comercio internacional de China cayó 1% en el 2019, con un descenso de 2.8% en sus importaciones y un crecimiento de 0.5% en sus exportaciones, según la Administración de Aduanas de ese país.

En contraste con esos resultados, las exportaciones chinas crecieron 16% tanto en el 2017 como en el 2018, y sus importaciones subieron 8 y 10%, en ese mismo orden.

La relación entre Estados Unidos y China se deterioró significativamente durante el 2019, ya que ambas partes culparon a la otra por cuestiones como la ruptura de las negociaciones comerciales y la militarización del Mar del Sur de China.

Las opiniones del gobierno chino sobre los Estados Unidos se endurecieron cuando los líderes chinos tomaron algunas medidas significativas para abordar los problemas de preocupación planteados por Washington y los medios estatales chinos intensificaron la propaganda contra Estados Unidos.

Mientras tanto, el gobierno de Estados Unidos aumentó sus esfuerzos para frenar la influencia de China y las actividades de espionaje en entornos académicos y comerciales.

No obstante, el 15 de enero, como parte de la fase 1 del acuerdo entre ambas potencias, China se comprometió a subir las importaciones de bienes y servicios estadounidenses en al menos 200,000 millones de dólares. El aumento de China en las importaciones de Estados Unidos tendrá lugar en los próximos dos años, y se espera que la trayectoria continúe incluso después del 2021.

Si bien algunas partes interesadas de Estados Unidos apoyan el uso de aranceles unilaterales por parte del presidente Donald Trump en la medida en que resultan en un campo de juego más nivelado para las empresas estadounidenses, muchos han expresado su preocupación por sus posibles implicaciones económicas negativas y su impacto en los aliados de Estados Unidos.

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