La pandemia y el endurecimiento de las medidas de prevención de contagios en algunas entidades de la República le pasaron nuevamente la factura al mundo del trabajo en diciembre, espacio en el que 426,000 personas salieron de la población económicamente activa para sumarse, en su mayoría, a las filas de la inactividad laboral.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en el último mes del 2020 la tasa de participación de la fuerza de trabajo pasó de 56.8 a 56.4 por ciento. En tanto, la población ocupada se redujo en 95,000 personas, sumando dos meses consecutivos con cifras negativas, y la población inactiva laboralmente aumentó en 375,400 personas.

Estos ajustes llevaron a que la tasa de desocupación se ubicara en 3.8%, una reducción de 0.6 puntos respecto de noviembre, y la mejor cifra desde marzo, cuando se detuvieron las actividades económicas no esenciales por la pandemia. En suma, de los 12 millones de personas que salieron del mercado laboral por la pandemia, 9.5 millones ya se reincorporaron a una ocupación.

Analistas tomaron con cautela las cifras reportadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), principalmente la reducción de la tasa de desocupación, debido a los factores estacionales del cierre del año y que desalientan a muchas personas en su intención de buscar empleo.

“En general, la tasa de desocupación cae en el último mes del año ya que muchas personas no buscan empleo durante la temporada navideña. A esto habría que agregar el efecto asociado al restablecimiento del semáforo rojo en algunos estados del país, principalmente en la CDMX y el Estado de México”, expuso Ricardo Aguilar Abe, economista en jefe de Invex.

Dentro de la población inactiva aumentó también el número de personas disponibles para trabajar en 131,700, el segmento que más creció en los primeros meses de confinamiento y que comenzó a disminuir conforme avanzó la reapertura de actividades económicas en el segundo semestre del año.

El comportamiento de este renglón en particular, detalló Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, “refleja que las personas se han visto desalentadas en buscar trabajo luego de que las restricciones de movilidad se endurecieron” en diciembre. La población inactiva disponible para laborar cerró el año con 3.5 millones de personas más que lo reportado en marzo. Por actividades económicas, las pérdidas de empleo de diciembre se concentraron en el campo (-121,800), la construcción (-160,700) y los servicios diversos (-167,200). Por su parte, se observó un repunte en el comercio, en el que se sumaron 356,400 plazas, lo que compensó en alguna medida las pérdidas en otros rubros de los servicios.

Retrocede la informalidad

Por primera vez desde abril, las pérdidas laborales se registraron en la economía informal, renglón que había mostrado el mejor dinamismo en la recuperación. Para este rubro se reportó la eliminación de 289,500 posiciones, lo que llevó a que la tasa de informalidad se redujera de 56.3 a 55.8% respecto de lo reportado en noviembre.

La mayor reducción se dio en los niveles salariales bajos, lo que a decir de Juan Carlos Alderete, director de Análisis Económico de Banorte, puede ser una reacción al aumento de las restricciones debido a la pandemia.

Sin embargo, advierte que “el sector informal continuará recuperando una mayor cantidad de plazas una vez que la movilidad regrese a niveles más normales, con la tasa de informalidad todavía debajo de su promedio histórico”.

En esto coincide Gabriela Siller, quien expone que si bien los empleos informales son los que mostraron la recuperación más acelerada entre mayo y octubre, también son los más sensibles a las restricciones sanitarias por la pandemia. En tanto, el Inegi reportó que en el sector formal se crearon 194,400 plazas, lo que contrasta con el reporte del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para el mismo mes, espacio en el que se redujo en 277,000 el número de asegurados. A decir de los analistas, esta diferencia sugiere un gran ritmo de contrataciones a nivel de gobierno y de las paraestatales en el cierre del año.

Por su parte, el número de trabajadores subocupados, es decir, con la necesidad de laborar más horas de las que el mercado le ofrece, pasó de 8.4 a 7.5 millones. De esta manera, la tasa de subocupación se ubicó en 14.2%, un descenso de 1.8 puntos respecto de noviembre, pero el doble de lo registrado en diciembre pasado (7.1 por ciento). “Se espera que durante la primera mitad de este año esta tasa continúe elevada, ya que continuarán las restricciones en la capacidad y el horario de atención en algunos negocios debido al lento proceso de vacunación”, expuso Gabriela Siller.

Cinco datos para entender la ENOE de diciembre 2020

• Dejaron la Población Económicamente Activa (PEA), es decir, salieron del mercado laboral 425,765 personas, de las cuales, 95,020 lo hicieron porque perdieron su empleo y 330,745 simplemente dejaron de buscarlo.

• Como efecto de lo anterior, la tasa de desempleo bajó de 4.4% a 3.8% de la PEA, lo cual, lejos de ser un dato positivo, refleja el desánimo de miles de personas para buscar un empleo activamente.

• De las 425,765 personas que abandonaron la PEA, 375,395 pasaron a la población económicamente no activa (PNEA), y de estos últimos, 131,732 conformaron la PNEA disponible, es decir, que aunque dejaron de buscar trabajo, están dispuestos a trabajar.

• Las 95,020 personas que perdieron su empleo en diciembre son la diferencia entre las 289,473 personas que estaban en la informalidad y perdieron su empleo y las 194,453 personas que se incorporaron a un empleo formal.

• A lo largo de la crisis laboral por el Covid-19, el empleo informal es el que muestra las mayores variaciones (caídas) al decretarse medidas de confinamiento, como volvió a ser en diciembre pasado.

felipe.morales@eleconomista.mx