Las subastas de petróleo y gas de la Ronda 2.4 representarán una oportunidad de recuperación importante para las afianzadoras mexicanas, las cuales en 2016 se vieron afectadas por la disminución en el gasto del gobierno y la actividad de la construcción, estimó Moody’s Investors Services.

La calificadora internacional de riesgo crediticio señaló que el jueves pasado, la Secretaría de Energía (Sener) anunció una ronda de 30 subastas de proyectos de extracción de bloques de petróleo y gas en aguas profundas, como parte de la licitación de la Ronda 2.4.

En un reporte, refirió que la Sener espera completar estas subastas, que forman parte de la reciente reforma energética de México, para enero de 2018, e indicó que siete de los contratos involucrarán inversiones de hasta 31,500 millones de dólares durante la vida de los proyectos.

Estos proyectos serán un factor crediticio positivo para las compañías de fianzas mexicanas, debido a que la regulación mexicana requiere que los proveedores hagan una oferta de fianzas para asegurar que el licitante ganador pueda concluir el proyecto, destacó.

El ganador de la licitación también debe obtener bonos de garantía para asegurar que el contratista realiza el trabajo según sea necesario; si un contratista incumple el acuerdo, el bono lo obligará a realizar el trabajo o compensar al gobierno por cualquier pérdida.

La agencia evaluadora estimó que estos requisitos elevarán las primas de la industria de fianzas de México en un seis por ciento. Indicó que el gobierno mexicano contempla otras dos rondas de subastas de petróleo y gas antes del final de la actual administración en 2018.

Las cuatro primeras afianzadoras que están mejor posicionadas para captar una gran parte de este negocio son ACE Fianzas Monterrey; Grupo Aserta, que incluye a Afianzadora Aserta; Afianzadora Insurgentes, y Sofimex.

Estas instituciones tienen posiciones de mercado significativas, reconocimiento de marca, fortaleza financiera y experiencia, lo que les permitirá participar en estos grandes proyectos, concluyó Moody’s.

erp