La compañía de origen español Repsol llegó a un acuerdo para adquirir 40% de la fabricante mexicana de lubricantes automotrices Bardahl.

Con ello, Repsol fabricará y comercializará sus lubricantes en México a través de Bardahl, detalló la ibérica en un comunicado. Bardahl posee una de las plantas de producción más modernas de Latinoamérica, situada en Toluca, constituida desde 1951.

Así, comercializarán lubricantes de ambas marcas en México para complementarse tanto en posicionamiento como en canales de distribución, refirió Repsol.

Está previsto que la operación, que supondrá la creación de una joint venture Bardahl (60%)-Repsol (40%), se complete en el tercer trimestre del año, sujeta a las autorizaciones regulatorias necesarias.

La alianza con Bardahl se enmarca dentro del plan de crecimiento de lubricantes de Repsol, con el que buscará duplicar el volumen de ventas de este negocio hasta 300,000 toneladas en el 2021, 70% de ellas proveniente del ámbito internacional. Para alcanzar este objetivo, invertirá hasta 80 millones de euros en tomar participaciones en plantas de lubricantes, especialmente en Latinoamérica y Asia, en países como China, Indonesia e India.

Tras la operación, México se convertirá en uno de los principales mercados de lubricantes para Repsol y en su centro productivo para Latinoamérica, detalló la petrolera española. El monto de esta adquisición no fue revelado.

Lubricantes en México

Si bien pueden ser desarrollados a partir de hidrocarburos, la fabricación de lubricantes automotrices no gozó de exclusividad por parte del Estado incluso antes de los cambios legales de la reforma energética.

En la reforma energética, la Ley de Hidrocarburos y su reglamento otorgaron a la Comisión Reguladora de Energía (CRE) la facultad de interpretar las definiciones; casi un año y medio después de la aprobación de la Ley de Hidrocarburos, el 28 de diciembre del 2015, la CRE publicó el acuerdo en el cual dejó fuera del ámbito de su regulación a los lubricantes y aceites automotrices, al no considerarlos ni petrolíferos ni petroquímicos, puesto que si bien pueden tener bases de combustibles fósiles, también pueden desarrollarse con otros componentes sintéticos o minerales.

Sin embargo, durante dos décadas, la comercialización de estos productos gozó de un monopolio de facto en las estaciones de servicio gasolinero de Petróleos Mexicanos (Pemex) para la empresa Mexicana de Lubricantes (Mex Lub) en la que Pemex Refinación fue socio minorista.

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