Las represalias que impuso México por el caso del acero y aluminio influyeron para que Estados Unidos disminuyera sus exportaciones de productos agrícolas al mercado mexicano, además de pagar por esos mismos productos aranceles de doble dígito.

Considerando 10 de los principales productos afectados, las importaciones mexicanas desde Estados Unidos sumaron 2,385 millones de dólares en el 2018, una baja interanual de 4%, de acuerdo con datos de la Secretaría de Economía.

Esos productos castigados, entre ellos piernas de cerdo, manzanas, preparaciones alimenticias y quesos, tuvieron que pagar aranceles de entre 15 y 25% a las aduanas mexicanas. De esa misma lista, México es destino de 42% del total de exportaciones estadounidenses de queso rallado o en polvo; 36% de otros quesos; 28% de manzanas y 12% de embutidos de cerdo.

Las represalias tuvieron su origen el 23 de marzo del 2018, cuando la administración de Trump aplicó un arancel de 25% a todas las importaciones de acero y un arancel de 10% a todas las importaciones de aluminio originarias de Estados Unidos, citando una investigación en virtud de la sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, que mostraba problemas de seguridad nacional.

Al igual que México, varios países han impuesto aranceles a los productos agrícolas de Estados Unidos para tomar represalias contra las acciones que tomó la administración del presidente Donald Trump en la primavera del 2018, tanto para proteger a los productores estadounidenses de ambos metales, como en respuesta a violaciones de derechos de propiedad intelectual y políticas de tecnología de China. Desde entonces, más de 800 alimentos y productos agrícolas de Estados Unidos han estado sujetos a aranceles de represalia de China, la Unión Europea, Turquía, Canadá y México.

Según datos del Departamento de Agricultura, las exportaciones estadounidenses de esos productos a los países que tomaron represalias totalizaron 26,900 millones de dólares en el 2017.

Particularmente, México seleccionó productos que no tienen un impacto importante en el consumo nacional o en la inflación, y que tienen fuentes alternativas de suministro. La elección de productos agrícolas y alimentarios para los aranceles de represalia probablemente refleja el gran volumen de comercio agrícola involucrado y que muchos de estos productos pueden ser abastecidos por socios comerciales distintos a Estados Unidos. Estas alzas arancelarias amenazan con reducir las exportaciones agrícolas estadounidenses.

En consecuencia, el Departamento de Agricultura estadounidense está tratando de aliviar los efectos negativos de los aranceles de represalia en los agricultores y ganaderos a través de un paquete de ayuda comercial de 12,000 millones de dólares.

Bajo esta iniciativa, el Departamento de Agricultura se ha comprometido a realizar pagos directos a los agricultores de productos seleccionados sujetos a los aranceles, así como a comprar cantidades excedentes de algunos productos y proporcionar fondos para esfuerzos adicionales de promoción comercial.

Además, la legislación que se introdujo en el 115º Legislatura de Estados Unidos buscó proporcionar más fondos de asistencia comercial para agricultores y ganaderos, aunque ninguno de los proyectos de ley fue aprobado.

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