La obesidad es un problema multifactorial, en el que influyen estilos de vida sedentaria, malos hábitos de alimentación, herencia genética, cuestiones metabólicas, además del entorno social, coincidieron Coca-Cola México y Grupo PepsiCo.

El 23 de octubre de 2008 entró en vigor la Ley para la Prevención y el Tratamiento de la Obesidad y los Trastornos Alimenticios en el Distrito Federal y el lunes 3 de mayo de 2010 se establecen las nuevas disposiciones que atribuyen a las autoridades sanitarias, educativas y laborales apoyar y fomentar actividades recreativas y culturales, que ayuden a difundir una alimentación baja en grasas y azúcares.

Al ser consultados por Notimex al respecto, el director de Asuntos Públicos y Comunicación de Coca-Cola México, Rafael Fernández Quiroz, refirió que la empresa siempre ha contado con Políticas de Mercadotecnia Responsable, las cuales están basadas en dos grandes conceptos.

El primero, dijo, " que los padres de los niños menores de 12 años deben decidir qué consumen sus hijos; y la otra, que en las aulas donde los niños estudian deben estar libres de presencia comercial o publicidad".

De hecho, puntualizó, Coca-Cola tiene la consigna de no anunciar sus productos a menores de 12 años, ni en canales de televisión para menores, ni en horarios dirigidos a éstos, así como tampoco en ningún medio de comunicación en donde la mayoría de la audiencia sea infantil.

El compromiso de la compañía y sus embotelladores a nivel mundial acordado el 9 de marzo es retirar "todos sus productos" de las escuelas, para quedar fuera de este mercado en su totalidad en el año 2013.

Ello, a excepción de que las asociaciones de padres de alumnos o las autoridades escolares soliciten a la empresa o sus embotelladoras productos para satisfacer necesidades de hidratación, aclaró en entrevista con Notimex.

Rafael Fernández destacó que la aplicación de esta acción no irá acompañada de una campaña masiva, ya que estás son "para posicionar un producto y no para generar actitudes", por ello sólo es del trabajo interno de los trabadores y socios embotelladores.

Los costos que esta medida representará para la empresa, como el cuánto podrían disminuirán las ventas o los ingresos al salirse de las escuelas, "no es el tema importante, lo relevante es que como negocios nos regimos por una serie de principios y valores y con los cuales tenemos que ser consecuentes", aseguró el directivo.

De acuerdo con los resultados de Coca-Cola Femsa (KOF), tan sólo en el primer trimestre de este año, el embotellador más grande de productos de Coca-Cola de Latinoamérica en términos de volumen de venta, sus ingresos totales en México crecieron 2% al sumar 8,305 millones de pesos.

Por su parte, el Grupo PepsiCo afirmó que está atenta a lo que en materia de salud se discute en el país, además de estar convencido de que los problemas relacionados con la desnutrición, el sobrepeso y la obesidad sólo pueden resolverse si trabajan gobierno, industria y sociedad en un frente unido.

En este sentido, detalló que en 2006 las empresas de este grupo presentaron el Programa Vive Saludable, mediante el cual Gamesa-Quaker, Gatorade, Pepsi, Sabritas y Sonric's adquirieron el sólido compromiso de promover estilos de vida saludable entre sus empleados, consumidores y la población en general.

Además de que recientemente su Presidenta Mundial y CEO de PepsiCo, Indra K. Nooyi, anunció la adopción voluntaria de una política global bajo la cual la empresa dejará de vender en 2012 refrescos con azúcar en primarias y secundarias.

Así como el compromiso de incluir más granos enteros, frutas, vegetales, nueces y otras semillas en su portafolio, reduciendo a su vez para 2015 un 25 por ciento en sodio por porción en las principales marcas de sus mercados clave.

Mientras que para 2020, un 15% de grasa saturada en las líneas de alimentos y un 25% de azúcar añadida en sus bebidas.

En el caso particular de México precisó que están dando pasos sustantivos para cumplir con la meta al inaugurar instalaciones dedicadas por completo a la elaboración de productos horneados.

A ello se suma el cambio en el tipo de molienda de sal que emplea para reducir los contenidos de sodio, la inclusión de granos enteros a sus productos, además de buscar nuevas fuentes de aceites que les permitan disminuir las grasas saturadas.

En el caso de Bimbo, dedicada principalmente a la fabricación, distribución y ventas de pan, galletas, pasteles, dulces, chocolates, botanas, tortillas y alimentos procesados, se abstuvo de hacer algún comentario al respecto.

No obstante, tan sólo en el primer trimestre de este año sus ventas en México registraron un crecimiento de 3.4 por ciento al sumar 14 mil 300 millones de pesos, especialmente por el pan dulce y pastelillos.

apr