Al delegar en un “tercero” la compra de medicamentos e insumos del sector salud en el extranjero, el gobierno de México enfrentará un mayor riesgo de opacidad y ausencia de fiscalización de los recursos públicos por el estado mexicano, aseveró Eduardo Bohórquez, director general de Transparencia Mexicana.

El viernes pasado, apenas un día después de que los diputados aprobaran la reforma a la Ley de Adquisiciones que le permitirá al gobierno realizar compras públicas de medicamentos sin licitación, bajo la intermediación de organismos intergubernamentales, el gobierno mexicano firmó un convenio con la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) para la compra consolidada de medicamentos, vacunas y equipo médico.

En entrevista con El Economista, Bohórquez comentó que el gobierno mexicano, “al depositar tal cantidad de recursos en un fondo que no es fiscalizable por el Estado mexicano representa un riesgo, porque la Auditoria Superior de la Federación no tiene jurisdicción sobre el tema ni la Secretaría de la Función Pública; es una especie de outsourcing para la compra de medicamentos”.

De acuerdo con Bohórquez, México enfrentará el problema de ni las mismas autoridades puedan fiscalizar el uso de los recursos y la calidad de las compras.  “Ahí hay un tema de fiscalización en donde México pierde poder soberano y el segundo asunto es el de transparencia. Un organismo internacional no es sujeto de la Ley de Transparencia de México”.

Explicó que la reglamentación de la UNOPS pudiera ser transparente para los estándares de los organismos internacionales, pero “nuestro análisis es que sí están por debajo de los de México y el INAI no tiene jurisdicción sobre esos contratos”.

El director de Transparencia Mexicana dijo que el gobierno mexicano en la urgencia que se tenía por el asunto de cambiar de proveedor descuidó asuntos muy importantes como son derechos de los ciudadanos y de protección que la Constitución Mexicana establece para el tema de vigilancia del gasto público. Ni siquiera el Congreso va a tener acceso a esa información, reprobó Eduardo Bohórquez.

Laboratorios piden piso parejo

En tanto, Juana de Villafranca, presidente de la Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (Amelaf) instó a las autoridades federales a no satanizar a los laboratorios nacionales por lo cual, si ya se decidió que sea la UNOPS quien realice las licitaciones, es urgente que se delineen reglas para que haya “piso parejo” entre los empresarios nacionales y los extranjeros.

Que no se permitan subsidios en las importaciones, que se investigue a los proveedores, que no haya pagos anticipados y sobre todo que la Cofepris vigile la calidad de los medicamentos, demandó.

“Si se va a hacer la licitación lo único que pedimos es un piso parejo para competir con los extranjeros, que no les den privilegios a ellos, ni información anticipada”, expresó Villafranca.

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