El convenio Telefónica-AT&T sobre uso compartido de redes en el tramo de última milla fue notificado al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) unos 90 minutos antes de hacerlo público a los medios de comunicación, el jueves 21 de noviembre al mediodía.

De acuerdo con el expediente 2019-11-21-SP-1035-40 del IFT, Movistar se acercó al regulador a las diez con treinta de la mañana de ese día para contar a los reguladores sobre sus planes de utilizar la infraestructura de AT&T para cursar a través de ella todo su tráfico 3G/4G, como una manera de generar eficiencias en el uso de activos tangibles e inalámbricos, que en un plazo de tres años también le significará un ahorro de 5,000 millones de pesos anuales.

Los temas tratados en la oficina del regulador tuvieron que ver con competencia económica y uso de espectro radioeléctrico.

Aquella mañana acudieron al IFT los ejecutivos Camilo Aya Caro, Miguel Calderón, Ana de Saracho, Omar Calvo y Alfonso Gómez, director de Movistar México, vicepresidente de asuntos regulatorios, directora de regulación, vicepresidente de tecnología y CEO de Telefónica Hispam Norte, respectivamente.

De parte del Instituto Federal de Telecomunicaciones estuvieron presentes el comisionado presidente Gabriel Contreras y los comisionados Ramiro Camacho Castillo, Adolfo Cuevas Teja, Arturo Robles Rovalo y Sóstenes Díaz González. 

Posteriormente, los ejecutivos partieron de la sede del IFT en Insurgentes rumbo a Polanco, donde hicieron el anuncio oficial a la prensa.

Movistar abrió con este convenio la posibilidad de devolver bandas radioeléctricas en las regiones donde no haga sentido explotarlas ante los onerosos pagos de derechos que cobra la Hacienda mexicana por el espectro y también le ayudará a pensar en el despliegue de nuevos productos e ir por frecuencias para 5G que sí agreguen valor a su oferta aquí.

El acuerdo entre Movistar y AT&T tendrá una duración de ocho años, no es exclusivo para las partes y en la práctica significa que todo el tráfico 3G/4G y el que venga en el futuro para Telefónica viajará por la red de transporte de la misma Movistar, pero al llegar a la última radiobase que conecta directamente con el usuario se realizará a través de la infraestructura de AT&T, conocido en esta industria como un acceso de última milla inalámbrica.

Todo esto será una realidad plena en tres años, cuando los operadores estiman que se complete un hecho que calificaron como una “transición” del tráfico de una red a otra en el último tramo.

Será entonces que sobre la red de AT&T cursará el tráfico de 45.54 millones de líneas, contando sólo los 26 millones 926,300 clientes móviles de Movistar y los 18.61 millones de la propia AT&T al terminar septiembre de 2019.

Telefónica continuará con sus despliegues de infraestructura, de servicios y mantendrá el control directo de su tráfico, además de que dará continuidad a sus propios acuerdos de red mayorista con los operadores móviles virtuales e igualmente continuará sus tratos con Telcel respecto a los convenios de roaming nacional que el consumidor conoce como cobertura extendida.

Ejecutivos de Movistar dijeron que se trata de un convenio para generar eficiencias en el aprovechamiento de los insumos tangibles e intangibles, una práctica que comienza a ser utilizada por los operadores de telecomunicaciones en distintos mercados y como una manera también para atajar los altos costos por el despliegue de redes de nueva generación que poco costean los ingresos generados en economías hoy deprimidas como la mexicana. Movistar tiene en México un ARPU de 2.4 euros.

De esta manera, Movistar utilizará el mismo espectro radioeléctrico que AT&T explota en las bandas de 1.7/2.1 GHZ, en 2.5 GHz y en aquellas que todavía le restan en los 850 MHz y 1.9 GHz para llegar a sus usuarios.

Los ahorros por 230 millones de euros anuales a escala nacional que se ahorrará Movistar son equivalentes al 76.6% de los ingresos brutos que la compañía reportó en el tercer trimestre de 2019, cerca de 300 millones de euros.

El anuncio Movistar-AT&T entra en línea con las estrategias en cuanto eficiencia financiera de Telefónica España para enfrentar sus pasivos, que la ha llevado a vender operaciones en América Central y activos no estratégicos en México, como centros de datos y fibra óptica duplicada.

No sólo Movistar se beneficia con este convenio. AT&T, que enfrenta retos financieros también agrega un cliente mayorista cuyo tráfico puede robustecer el tránsito en su red y generar ingresos también, dado que este no ha sido el año para la telefónica estadounidense en México.

AT&T pelea por retener y captar usuarios de pospago; su base se ha consolidado con el segmento del prepago. Su base de pospago se redujo 8.1% de manera interanual en septiembre de 2019; AT&T perdió 137,000 clientes de pospago y en prepago también desaceleró 16.7% su captación de clientes, por lo que este acuerdo viene a compensar de alguna manera esos escollos para una AT&T que intenta conseguir el equilibrio en este 2019, como prometió al arranque del año.

En abril de este año, Movistar planteó la posibilidad de regresar espectro radioeléctrico al Estado en zonas con escaso mercado, como una manera para ahorrar recursos por el pago de esas frecuencias y despliegues de red donde los usuarios no demandan demasiada capacidad, para concentrare donde sí con nuevos planes y productos, como Movistar Play, un OTT con el que ya se hizo con 101,000 consumidores en México.