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México y Brasil lograron un protocolo paralelo al Acuerdo de Complementación Estratégico (ACE) 55, por un periodo de tres años, que limita las exportaciones de vehículos nuevos como lo condicionaron los cariocas, pero salva el comercio entre ambas naciones y entra en vigor el lunes.

Bruno Ferrari, secretario de Economía, estableció que el protocolo contempla un régimen temporal incremental para el nivel de exportaciones de vehículos ligeros, libre de arancel para cada país: para el primer año, el monto de exportaciones será de 1,450 millones de dólares; la cuota se incrementará en el segundo a 1,560 millones y a 1,640 millones de dólares para el tercer año; una vez concluido dicho periodo se continuarán aplicando todas las disposiciones del ACE 55 para vehículos ligeros.

Al concluir las negociaciones -que tuvieron lugar el miércoles y jueves pasado en la ciudad de México- con los ministros brasileños de Exteriores, Antonio Patriota, y de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Fernando Pimentel, el funcionario mexicano precisó que el acuerdo en contenido regional de vehículos ligeros es incrementar de 30 a 35% a lo largo del primer año, y, a partir del quinto, año aplicar un 40 por ciento.

En febrero pasado, Brasil amagó con romper el ACE 55 -firmado en el 2008-, justo cuando México logró un superávit comercial con Brasil de 129 millones de dólares en el 2011, y de 481 millones de dólares en la balanza comercial de vehículos ligeros y autopartes.

La posición de México en las negociaciones es que prevalezca la existencia del ACE 55, que no vaya a morirse , aseguró Ferrari. Sin embargo, la posición mexicana era fijar la cuota en alrededor de 2,400 millones de dólares, que fue el monto de las exportaciones mexicanas de autos en el 2011.

Para el caso de los vehículos pesados, rubro en el que Brasil pugnaba por adelantar la apertura, sólo se acordó llevar a cabo consultas para alcanzar un acceso recíproco y la homologación de las normas técnicas y ambientales, dijo.

Tranquiliza a industria

Por su parte, Eduardo Solís, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), explicó que el ACE 55 ha permitido que importantes empresas del ramo se instalen en México para poder atender a los mercados de Latinoamérica, que incluye a Brasil.

Es por ello que para nosotros este acuerdo era muy importante… Uno de los elementos fundamentales para nosotros de esta negociación era que fuera un acuerdo transitorio (el que se alcanzó ayer), que asegurara que regresamos al libre comercio , expresó en la conferencia.

México y Brasil asumieron el compromiso de que durante el primer semestre de este año habrá misiones empresariales de ambos países para continuar buscando fortalecer el comercio bilateral.

CAMINO PEDREGOSO

La industria automotriz brasileña tuvo el año pasado un déficit de 481 millones de dólares ante México, razón que la hizo analizar la ruta.

28 de enero del 2012: En el marco del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, surge inquietud del gobierno brasileño de regular el comercio automotriz con México.

2 de febrero. Después de rumores admite gobierno sudamericano que revisa el acuerdo de comercio de automotores con México, en respuesta a su creciente déficit en su comercio del sector.

7 de febrero. Gobierno e industria mexicana asisten a Brasil para discutir la relación comercial.

15 de febrero. No existe propuesta concreta, pero trasciende que pretende adelantar la apertura de camiones.

20 febrero. Brasil amaga con romper el ACE 55.

28 de febrero. México esperaba una comitiva brasileña para iniciar la primera ronda de negociaciones comerciales en víspera de un TLC.

7 de marzo. México envía carta a Brasil con la disposición de seguir los diálogos y conservar el ACE.

8 de marzo. Responde el canciller brasileño, Antonio Patriota, y pide a México revisar los parámetros de cuotas, las reglas de origen y el comercio de vehículos pesados.

13 de marzo. La industria automotriz informa que habrá un acuerdo por tres años para dar respiro a Brasil para regresar al libre comercio.

14 de marzo. Se reúnen los secretarios de Economía y Relaciones Exteriores de ambas naciones para afinar detalles del protocolo, que sería con un periodo de tres años, pero respetando el acuerdo.

lgonzalez@eleconomista.com.mx