El retraso en el proceso de licitación, la entrega de al menos 20% del total del volumen de medicamento en un plazo de seis días, y los bajos precios de referencia podrían llevar a declarar desierta la megacompra de gobierno en algunas de sus claves, prevista para el abastecimiento del sector salud de la segunda mitad del año.

En entrevista, Juan de Villafranca, presidente de la Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (Amelaf), explicó que fabricar un medicamento en menos de seis días es imposible, lo que traerá como consecuencia que sólo puedan participar en la licitación aquellos laboratorios con amplios inventarios e incluso, quienes estaban fuera del proceso de licitación.

Sin descartar que esto podría traer desabasto, “ante la cantidad de dudas que ha generado la nueva forma del gobierno para la compra de medicamentos”, De Villafranca afirmó que en la Amelaf hay más de 40 empresas nacionales, y sólo entrarán quienes puedan aguantar las condiciones que impone el proceso de compra.

Explicó que los tiempos que se tienen previstos para tener claridad sobre el nuevo modelo son: “El 24 de junio es la presentación de apertura, ahí se va a fijar la fecha de fallo, tiene que ser por ley al menos seis días después del 24 de junio (...) y después del fallo es la entrega de medicamentos a los seis días”.

En ese sentido, expuso que “definitivamente para fabricar medicamento es imposible en seis días. Los que tengan inventarios son los que van a poder participar; son inventarios que tengan previstos para vender porque habían ganado la licitación o porque habían entrado a la compra consolidada y no pudieron colocar el producto. Pero no hay tiempo para un laboratorio nacional ni un extranjero de poder cumplir en los seis días, fabricar y entregar-si se emite el fallo”.

La convocatoria No. LA-012000991-E82-2019 que emitió la Secretaría de Salud establece que se destinarán recursos del orden de 17,000 millones de pesos para el abastecimiento de medicamentos en el IMSS, ISSSTE, Marina, Pemex y reclusorios.

Claves desiertas

Dado el enorme volumen, de casi 1,000 millones de piezas que se tienen que distribuir en todo el país, “yo creo que puede haber algunas claves que van a quedar desiertas, y al quedar las claves desiertas, pues ellos (el gobierno) van a tener que recurrir a la anterior licitación que ya estaba hecha, esa es una posibilidad. La otra posibilidad es que también de algunos que no ganaron, pues comprarles; pero el tema es que sí puede haber riesgo de desabasto”.

Añadió que puede haber unos laboratorios, “y no por falta de ganas porque la industria quiere participar con responsabilidad y realismo, pero que dejarán de participar por el precio que se fijó o por la capacidad de entrega”.

En ese sentido, sostuvo: “Está bien que se quiera el precio más bajo”, pero no se conoce ningún estudio de mercado que justifique por qué se determinaron esos costos.

Añadió que el proceso en sí mismo ya se volvió complicado “y aquí el tema es que ya se tiene que estar preparando la licitación del año que entra. Los precios máximos de referencia también están muy bajos y esto puede motivar la no participación, a lo mejor y pueden darse una nueva ronda, el hecho es que el pago es muy bajo y la otra es que no está muy clara las formas y las garantías de pago”.

Cabe recordar que con la compra consolidada de medicamentos que se hizo hasta el 2018, el proceso era tener la licitación en octubre y cubrir todo el año. La entrega era mensual y el mínimo que preveía era de 40%, y se hacían los pedidos con una programación.

Pese al panorama, dijo De Villafranca, “por parte de la industria mexicana queremos participar, pero con responsabilidad y van a participar los que crean que el precio pueda salir adelante y que tengan la capacidad de entrega en los tiempos que van a venir”.

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