En materia de inversión física privada, conocida como Inversión Fija Bruta, el 2019 se mantiene en México como el peor desde el 2009, año de la crisis financiera que desató la Gran Recesión. En cifras desestacionalizadas, en mayo el indicador mostró una caída de 6.9%, la mayor sufrida desde la de septiembre del 2013 (7.1 por ciento).

La variable hiló así cuatro meses de contracciones, mientras que en los últimos 12 meses se ha ubicado en terreno negativo en siete ocasiones.

De manera desagregada, la inversión en el sector de la construcción es la más afectada, con un retroceso de 8.3%, mientras que el gasto en capital —como también se le conoce a la inversión física— de maquinaria y equipo se encogió 5 por ciento.

En el ramo constructor, a su vez, el renglón de inversión en el sector residencial cayó 7.9%, mientras que el no residencial disminuyó 8.8 por ciento.

En cuanto a maquinaria y equipo, el rubro de mayor debilidad fue el de inversión en equipo de origen nacional, con una contracción de 5.9%, mientras que aquella en equipo de origen importado retrocedió 4.5 por ciento.

“Es probable que la incertidumbre con respecto al régimen arancelario del T-MEC y respecto a la dirección de la política macro bajo la nueva administración continúe teniendo un impacto negativo en la actividad al poner a los inversores nacionales y extranjeros más a la defensiva”, dijo Alberto Ramos, economista en jefe para América Latina de Goldman Sachs, en un reporte.

De acuerdo con cifras originales, la Inversión Fija Bruta ha tenido este 2019 su peor comportamiento para un inicio de año desde el 2009. A mayo, el indicador se ha contraído 3.2%, mientras que en el mismo periodo del 2009 se desplomó 12.7 por ciento.

Al comparar el primer año de los últimos cinco sexenios, este año, el primero del mandato sexenal de Andrés Manuel López Obrador, resulta el más débil para la Inversión Fija Bruta desde el sexenio de Vicente Fox, pues en el 2001, primer año del gobierno de este último— el indicador tuvo una caída de 7.2%, aunque cabe señalar que ese año la economía mexicana estuvo en recesión.

Estímulos en puerta

La semana pasada la Secretaría de Hacienda y Crédito Público anunció un programa de estímulo económico que implica la movilización de recursos por 485,000 millones de pesos a través de créditos de la banca de desarrollo, desdoblamiento de concesiones y licitaciones públicas adelantadas.

El propósito es dinamizar la economía mexicana durante el segundo semestre del año, toda vez que durante el primer trimestre del año se contrajo 0.2% y durante el segundo cuarto del año creció 0.1%, esquivando apenas la recesión técnica.

El Consejo Coordinador Empresarial calificó como positivas estas acciones, no obstante, emitió recomendaciones: tener prudencia en la intermediación de la banca de desarrollo; que haya reglas claras en los proyectos de infraestructura; que no se comprometa el presupuesto federal y sobre todo se privilegie la inversión privada.

Carlos Salazar Lomelín, presidente del organismo empresarial, dijo que es urgente dinamizar la inversión privada, si se quieren alcanzar tasas mayores de crecimiento económico para el país.

Por su parte, la Confederación de Cámaras Industriales de la República Mexicana dijo que la inversión pública destinada a los proyectos de infraestructura tiene que aumentar por lo menos tres veces más, y esto permita “jalar al capital privado”.

La semana pasada se supo que, durante el primer semestre del año, el gobierno central tuvo un subejercicio de gasto público de alrededor de 174,000 millones de pesos, en medio de una agresiva campaña de austeridad en el mandato del presidente López Obrador.

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