El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) cambió las relaciones laborales “desde el día en que se firmó”, sostiene Luis Manuel Hernández, presidente nacional del Consejo la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index). Por ello será clave mantener un buen diálogo con todos los sindicatos, pero también respetar el derecho “a la no sindicalización”, advierte.

En entrevista, el también consejero para Grupo Financiero Banorte señala que el año pasado el sector perdió más de 70,000 puestos de trabajo. Pero a estas fechas, afirma, se recuperaron todos. Y no sólo eso, este 2021 esa industria generará más de 150,000 empleos. El T-MEC, en su capítulo laboral, habla de la libertad sindical, lo cual “se alinea con la reforma laboral” de 2019, pone en contexto. Pero, es el tratado el que “radicalmente” cambió la manera en la que “México venía trabajando desde 1994”, a diferencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); al menos para el sector de manufactura, agrega.

México está obligado a “evolucionar en temas laborales”. A manera de autocrítica, señala, “tenemos que modificar la manera en la que hemos percibido las relaciones laborales en el sector”. Las negociaciones sindicales, la capacitación del personal y la productividad son los pilares a cambiar, opina

Index, CATEM y la experiencia de Matamoros

La semana pasada la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM) emitió un comunicado en el que informó que esa organización y el Index “formalizaron una alianza estratégica”.

El documento indica que el “acuerdo busca una cooperación armoniosa, ordenada, productiva, representativa y equitativa, mantenido la paz laboral”. La CATEM, dirigida por Pedro Haces, añade que esa colaboración está basada “en una democracia sindical y de negociación colectiva auténticas”.

Es un memorándum de entendimiento que se concretó luego de que la CATEM buscara a Index, explica Luis Manuel Hernández.

Y se apresura a aclarar: “No estamos dándole exclusividad. Es un reconocimiento de que existen como sindicato, que puedan ser una opción para algún empresario”. En caso de que se presente un conflicto laboral, “vamos a poder dialogar con ellos”.

El consejo quiere llevar las relaciones laborales “de la mejor manera”, agrega. Porque “no queremos vivir lo que vivimos hace un tiempo en Matamoros”, Tamaulipas.

En enero de 2019, en las plantas maquiladoras de esa ciudad fronteriza, surgió el movimiento 20/32. Miles de trabajadores y trabajadoras exigieron a las empresas un aumento salarial del 20% y no solamente un ajuste con el incremento al salario mínimo de ese año, que alcanzó los 176.72 pesos. Así como un bono anual de 32,000 pesos.

El movimiento, liderado por la abogada y defensora de los derechos laborales Susana Prieto, desató una ola de huelgas. Esta situación se dio luego del primer aumento significativo del salario mínimo por parte del gobierno federal y de varios años de aparente paz laboral. El T-MEC, explica, no fue pensado para hacer frente a la Covid-19. Así que al cambio que obliga este acuerdo, se suma el de las condiciones sanitarias por la Covid-19. “El flujo comercial entre los países es independiente entre la pandemia. Estamos intentando evolucionar” en medio de todo eso.

La economía en México “está creciendo en forma de K, unos hacia arriba y otros, para abajo. Gran parte del sector de la manufactura está despegando, así como el e-commerce”, señala.

blanca.juarez@eleconomista.mx