A pesar de que México tiene su principal fortaleza industrial en las manufacturas, registra un déficit en la balanza comercial de este sector, lo que implica que compra más de lo que vende en el exterior.

La importancia y el desbalance se pueden observar globalmente con los resultados que publicó la Organización Mundial de Comercio (OMC) en sus estadísticas del 2013: México se ubicó como el octavo exportador de manufacturas del mundo, considerando a la Unión Europea como un bloque de 28 países; pero también se colocó como el séptimo importador.

Con las cifras más recientes, la economía mexicana registró un déficit de 7,380 millones de dólares en su balanza de comercio exterior de productos manufacturados de enero a octubre del 2014, de acuerdo con datos del Banco de México.

Las exportaciones de estos productos en los 10 primeros meses del año fueron por 279,394 millones de dólares, mientras que sus importaciones alcanzaron 286,774 millones de dólares.

México cada día importa más insumos tanto para abastecer al mercado interno, así como al de exportación , dijo Arnulfo Gómez, investigador de la Universidad Anáhuac.

Entre todos los sectores manufactureros, destacó el de fabricación de productos metálicos, maquinaria y equipo, en el cual se incluyen los automotrices, debido a que le generó a México un saldo favorable de 38,022 millones de dólares de enero a octubre del 2014.

Pero ese superávit, junto con los saldos favorables también de los sectores de minerometalurgia y de fabricación de otros productos minerales no metálicos, fue superado por la suma de los déficits de los restantes ocho sectores en que se subdivide la producción manufacturera del país.

La consultoría Iqom destacó que el sector automotriz aportó tres puntos porcentuales al crecimiento de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos en los 10 primeros meses del año en curso.

En ese mismo periodo, las exportaciones mexicanas al mercado estadounidense sumaron 246,000 millones de dólares y el sector automotriz sobresalió entre todos los envíos, con un crecimiento de 14% interanual.

Debido a factores como los bajos costos de la mano de obra y de transporte, parte de la producción industrial de Estados Unidos se ha trasladado al territorio mexicano, originando un mayor comercio intraindustrial.

La producción manufacturera de los dos países históricamente ha estado correlacionada, una variable que en los últimos cinco años fue de 97%, según el Banco Base. Otras inversiones han sido atraídas de Japón, Canadá, Corea del Sur y países europeos.

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