Moises Kalach desborda optimismo con la decisión del gobierno de Estados Unidos: “Llega en el momento justo, porque le dará un nuevo impulso a las gestiones que México está llevando a cabo para la aprobación del T-MEC en el Congreso estadounidense; adicionalmente, es un mensaje muy importante, de cara a la tensión comercial entre Estados Unidos y China; es un conflicto que definirá muchas cosas en el mundo, pero que puede traer grandes oportunidades para México”.

Es muy relevante que la Casa Blanca dé este paso de suspender los aranceles porque despeja un horizonte que parecía que se estaba complicando, explica el empresario de la industria textil. “El T-MEC tiene el apoyo del presidente Trump y de los empresarios de Estados Unidos, a través de la US Chamber of Commerce y otras instancias. Por eso, nuestros esfuerzos están enfocados en convencer a algunos legisladores clave de parte de los demócratas”, explica el empresario, que encabezó los esfuerzos del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) en la negociación del tratado comercial. “Estamos en Washington, donde el CCE instaló una oficina permanente desde enero de este año, pero ponemos mucha atención en California. Se trata de un Estado que consideramos fundamental, por su estrecha relación con México y por el peso que tiene en la política de los demócratas”.

Kalach, quien preside el Consejo Consultivo Estratégico de Negociaciones Internacionales del CCE, compara el esfuerzo del 2019 con el que se hizo en el 2017 y el 2018: “Entonces los estados clave eran los gobernados por los republicanos. Nos enfocamos en Texas y en estados que tenían mucho comercio con México, por ejemplo, donde estaban los productores agroalimentarios, ahora estamos reaccionando a una nueva realidad. Necesitamos que el T-MEC sea aprobado por un Congreso que está dominado por los demócratas, vemos muy complicado convencer a los representantes de los sindicatos, pero hay otras voces entre los demócratas que saben y reconocen lo benéfico que ha sido este tratado comercial. Con ellos estamos trabajando”.

La reforma laboral es uno de los principales argumentos, frente a los demócratas, dice Kalach: “México cumplió su palabra y aprobó una reforma que cumple con todo lo que se esperaba. Las dudas de algunos están en la implementación, pero casi todos entienden que son cambios tan profundos que no pueden hacerse de prisa, lo que sí estamos dejando claro es que no puede reabrirse el acuerdo y que es necesario que se apruebe antes del receso de verano del legislativo”. La última sesión será el 26 de julio, dice el calendario del Capitolio.

¿Por qué la prisa? “El acuerdo se negoció para modernizar lo que teníamos y para tener más certidumbre en la relación con nuestro principal socio comercial. A nadie conviene que quede volando con la elección presidencial de Estados Unidos del 2020. Hay que considerar que también habrá elecciones en Canadá, por otra parte, entre más pronto tengamos definida la nueva relación con Estados Unidos, más rápido podremos prepararnos para los retos que implica la redefinición del comercio entre Estados Unidos y China. Es claro que México podría ser uno de los grandes ganadores, pero esto sólo ocurrirá, si tomamos las decisiones correctas”.

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