Medida con base en horas trabajadas, en el tercer trimestre del 2021 la productividad laboral de la economía mexicana se contrajo 2% en comparación con el trimestre previo, con lo que hiló cinco trimestres de descensos, de acuerdo con el reporte del Índice Global de Productividad Laboral de la Economía (IGPLE), divulgado ayer por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi).

Esta contracción –superior a la de 1.8% del segundo trimestre– estuvo explicada en mayor medida por la contracción de 3.6% del subíndice de productividad en el sector servicios (actividades terciarias), a la que siguió una baja de 0.2% en el subíndice del sector industrial (actividades secundarias).

El avance de 1.5% en el subíndice del sector agropecuario (actividades primarias) fue insuficiente para compensar las reducciones en los otros dos sectores.

El IGPLE medido en cifras desestacionalizadas tuvo una lectura de 96.6 puntos (teniendo como base 100 el 2013), con lo que se ubicó en su nivel más bajo desde el cuarto trimestre del 2009 (96.2 puntos).

La pandemia de Covid-19 y el confinamiento masivo produjeron efectos atípicos en el mercado de trabajo, pues entre el primero y el tercer trimestre del año pasado la productividad laboral por horas trabajadas de la economía se incrementó a una tasa sin precedente de 10.5%, pero en coincidencia con una abrupta caída en el empleo, a medida que millones de trabajadores abandonaron sus trabajos para confinarse debido al cierre de actividades económicas no esenciales para evitar la propagación del virus.

Esto distorsionó la medición, con el efecto de un aumento de la productividad de los trabajadores que se mantuvieron dentro del mercado de trabajo, ya que entre el primer y segundo trimestre del 2020 la población ocupada se redujo en poco más de 10 millones de personas, al pasar de 55.4 a 45 millones.

En un reporte de octubre sobre el Covid-19 y el mundo del trabajo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) afirmó que “habida cuenta de que las empresas menos productivas y los trabajadores peor remunerados se vieron perjudicados por la pandemia de forma desproporcionada, la productividad laboral mundial aumentó en 2020 más del doble del valor promedio a largo plazo”

Con una lectura de 55.7 millones de personas, durante el tercer trimestre del 2021 la población ocupada en México había ya rebasado su nivel previo prepandémico, pero esta reactivación ha venido de la mano de una caída sostenida de la productividad laboral.

La OIT advirtió que, en el 2021, la productividad mundial ha aumentado a un ritmo mucho menor, con crecimiento negativo en los países de ingresos bajos o medianos bajos.

“En 2020, la producción horaria de cada trabajador en los países de ingresos altos fue, en promedio, 17.5 veces superior a la de cada trabajador de un país de ingresos bajos. Esta brecha se ha ampliado a 18 en el 2021, la mayor diferencia desde el 2005.

octavio.amador@eleconomista.mx