La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) difundió la autorización, de manera condicionada, a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), de la manifestación de impacto ambiental que permite la construcción del Aeropuerto Internacional de Santa Lucía; sin embargo, la falta de diversos estudios técnicos y 11 suspensiones judiciales vigentes impiden que los trabajos puedan iniciar.

Luego de que se publicara la resolución, el colectivo #NoMásDerroches (que inició la estrategia legal) informó que la autorización es sólo una entre otros permisos que debe tener la nueva terminal.

“Las suspensiones que se han obtenido, más o menos, versan sobre los mismos temas: no se puede iniciar la construcción hasta que se cumplan con los estudios de seguridad, viabilidad aeronáutica, análisis económico, culturales, arqueológicos o las múltiples coordinaciones que se requieren para comenzar la obra”, explicó Gerardo Carrasco, director de Litigio Estratégico de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), integrante del colectivo.

Hace un par de semanas, el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, afirmó que una vez obtenida la autorización ambiental iniciarían las obras en Santa Lucía,  toda vez que ya cuentan con el estudio de aeronavegabilidad y el plan maestro, entre otros documentos requeridos porque todo se haría con fundamentos legales.

Dijo que el proyecto ejecutivo estaba por ser concluido por la Sedena y la filial de consultoría del grupo Aeropuertos de París.

Por su parte, la Semarnat dejó en claro este jueves que su resolución únicamente es en materia ambiental por las actividades que corresponden a la evaluación de los impactos ambientales derivados de la construcción de un aeropuerto y una vía de interconexión constituidos como vías generales.

¿En qué tiempo se podrían resolver los procesos legales que iniciaron?, se le preguntó a Carrasco.

No puedo dar un plazo, sería impreciso decir algo al respecto. Lo relevante es que en este momento las suspensiones por diversos juzgados están vigentes y no se puede iniciar la construcción del aeropuerto, aunque haya pasado el tema ambiental. La Semarnat no se puede pronunciar en otras materias, como podría ser la Organización de Aviación Civil Internacional o el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

En la entrevista, el integrante de MCCI fijó la posición del colectivo: “Sostenemos que no es viable desde el punto de vista económico y técnico construir un aeropuerto en Santa Lucía y lo más acorde para proteger la economía mexicana es reanudar las labores de Texcoco (...) revisando las posibles irregularidades que hayan existido”.

Por su parte, Gustavo de Hoyos, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana, que forma parte del colectivo, coincidió y dijo que “la construcción de un aeropuerto internacional no admite improvisaciones: es necesario que se cumpla a cabalidad lo que establecen las leyes mexicanas y los tratados internacionales”.

 

Ambientalmente, es posible

Luego de analizar la información ambiental entregada por la Sedena, la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental consideró que el desarrollo del proyecto de Santa Lucía no compromete la integridad funcional de los ecosistemas presentes en el Sistema Ambiental Regional, ni generará impactos ambientales relevantes a dichos ecosistemas que pudieran ocasionar un desequilibrio ecológico, por lo tanto, dio su aval.

“La presente autorización tendrá una vigencia de 33 años para llevar a cabo las etapas de preparación de sitio y construcción de las obras del proyecto, las cuales estarán divididas en cuatro fases: la primera del 2019-2022, la segunda del 2022-2032, la tercera del 2032 al 2042 y la cuarta del 2042-2052”, se informó al coordinador del proyecto, General Gustavo Ricardo Vallejo.

En el 2014, el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México también inició las obras del cancelado aeropuerto en Texcoco con una autorización condicionada. Entre las acciones que deberá emprender la Sedena está: la integración de un Comité de Vigilancia Ambiental, cuya estructura estará integrada por instituciones académicas, gobierno del estado, gobiernos municipales y las autoridades ambientales en donde se dé cuenta de las acciones a realizar en la materia.

Las medidas de mitigación y compensación propuestas se relacionan, entre otras cosas, con el saneamiento de cuerpos de agua, la eliminación de fuentes de residuos a cielo abierto, el manejo adecuado de la fauna silvestre y reforestación intensiva y el control de aves a través de halcones y/o perros entrenados para ahuyentarlas.

En suministro de agua, se explica que “para las etapas de preparación del sitio y construcción se utilizará agua tratada proveniente de plantas de tratamiento del Estado de Hidalgo mediante pipas, y para la etapa de operación y mantenimiento se propone que el suministro provenga del acuífero Valle de Mezquital cuyo traslado será mediante un acueducto”. (Con información de Lilia González)

Una autorización condicionada

La Semarnat estableció diversas medidas y programas que la Sedena debe considerar para iniciar la construcción del nuevo aeropuerto, entre ellas:

  • Plan oficial de medidas preventivas y de mitigación de manera voluntaria para evitar o reducir al mínimo los efectos negativos sobre el ambiente de la zona impactada.
  • Programa de Rescate y Reubicación de Flora.
  • Programa de Conservación y Manejo de Fauna Silvestre.
  • La Sedena deberá obtener un Seguro de Riesgo Ambiental, presentar la póliza y mantenerla actualizada durante toda la vida útil del proyecto.
  • Programa de Restauración Ambiental.
  • Programa de Monitoreo Anual de Aves.
  • Para el saneamiento de la Laguna de Zumpango, se deben establecer mecanismos de coordinación con las autoridades para coadyuvar en acciones para la eliminación de contaminantes y evitar afectaciones a aves.
  • Monitoreo sistemático y seguimiento de la calidad del aire.
  • Programa de Manejo de Residuos.

Santa Lucía, en números

  • 30 meses de construcción
  • 2022, año estimado para su inauguración
  • 3 pistas (dos de 4.5 km y una de 3.5 km)
  • 1 edificio terminal que se desarrollará en cuatro etapas
  • 22 millones de pasajeros tendrá en su primer año
  • 2052, año de máximo desarrollo con unos 90 millones de pasajeros

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