La Corte de Comercio Internacional de los Estados Unidos ratificó la aplicación de aranceles sobre el biodiesel exportado de la Argentina, al hacer lugar a una presentación del Gobierno norteamericano.

El mercado de EE.UU. es clave para el biodiésel elaborado a base de soja en la Argentina: en 2016, llegaron a representar 1,200 millones de dólares  anuales y fueron el principal producto de exportación al país del norte.

Un año después, el Departamento de Comercio del Gobierno norteamericano determinó que estas importaciones estaban siendo subsidiadas injustamente y comenzó a imponer aranceles compensatorios de hasta 72.28 por ciento. En 2018, la Argentina solicitó al Departamento de Comercio que revisara estos aranceles a la baja, pero el pedido no prosperó. EE.UU. tiene una alta demanda que sostiene los precios, y en los últimos años la Argentina pudo ingresar a ese mercado.

Ahora, el juez Gary Katzmann dictaminó que el Departamento de Comercio de su país no sobrepasó los límites de la Ley Arancelaria de 1930. El magistrado sentenció que "los numerosos cambios en el régimen fiscal de exportación de Argentina y el proyecto de ley que establece que los aranceles de exportación se reducirían para las mercancías que agregan valor a través de su producción, restan valor a la conclusión de que los subsidios sujetos a medidas compensatorias se encuentran en la investigación subyacente”.

A su vez, el tribunal también rechazó el argumento de los demandantes argentinos sobre que las conclusiones del Departamento Comercio se basaban en especulaciones.

La disputa comenzó en 2016, cuando los productores de biodiesel de los Estados Unidos reclamaron ante el gobierno de Donald Trump que se implementaran represalias contra el biodiésel que se exportaba desde la Argentina, al considerar que ingresaba con dumping y además tenía subsidios.